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En busca de controlar nuestras emociones, las personas podemos adoptar acciones perjudiciales que nos sirvan de herramientas para sentirnos mejor, y la obesidad emocional puede convertirse en el resultado de quienes abusan de la comida para ello.

En algunas películas, series y telenovelas se muestra a las mujeres comiendo helado cada vez que se sienten tristes, pero imitar estos comportamientos no nos dejará nada positivo.

Arquímedes Colindres, psicólogo, explica que ante la ansiedad y la depresión, el acto de comer “es el elemento más a la mano que además de provocar placer, también permite a la persona sentir alivio con relación al problema que le afecta”.

Por supuesto, en el momento que se realiza el acto, la persona “no piensa en los efectos que esa ingesta sin control de alimentos lleva consigo, el más inmediato, la obesidad”.

Elemento protector

Esto ocurre porque “comer se vuelve un elemento protector, pues en tanto si estoy comiendo me olvido de todo lo demás”, expone Colindres. Y encontramos la comida como un medio para canalizar la ansiedad, para retrasar la depresión.

La comida siempre está a la mano, y podemos convertirnos en adictas a ella cuando repetimos la acción una y otra vez en forma descontrolada, como si se tratara de alcohol o drogas, por ejemplo.

Desde la raíz

Si bien ser obesas podría ser el mayor castigo para nosotras en tanto padezcamos de este desorden, Colindres señala que tener “más o menos libras no es el problema exactamente”.

Para encontrar la solución a la obesidad emocional, la clave radica en cómo nos sentimos. Tenemos que identificar cuánto me afecta, positiva o negativamente, algo a mí, aquí y ahora; y cómo está mi autoestima, qué percepción tengo yo de mí.

Y para responder esto, Colindres aclara que “no es cómo me ven los demás, sino cómo yo pienso, creo que me ven los demás, la gente de mi entorno”. Si mis respuestas son negativas, lo más probable es que esté agobiada por esto, y sea lo que me conlleva a “buscar algo con que paliar, algún asidero o distractor que me sustraiga de esa situación dolorosa, indeseable”.


Lo acepto como problema

Si yo considero la solución a mi obesidad emocional como una necesidad, “ahora es cuando buscaré el apoyo necesario y suficiente para tener la respuesta que deseo” y “aceptaré las orientaciones, los consejos que otra persona, un profesional pueda darme”, explica el psicólogo Arquímedes Colindres.

 

 

Contactá al especialista

Arquímedes Colindres B., psicólogo. Correo electrónico: arcolin2000@yahoo.com.