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EFE

Ingerir a través de los alimentos, inhalar o, simplemente, estar en contacto con productos tóxicos, afecta la fertilidad y en especial la masculina, ya que la calidad y cantidad de espermatozoides ha decaído notablemente.

En los años 80, el umbral de la normalidad se situaba en la producción media de 60 millones de espermatozoides por milímetro, un 60% de ellos con óptimo movimiento, actualmente la media es de 15 millones, con tan solo un 30% de motilidad activa, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Las causas

Las causas de esta disminución no están definidas, aunque sí existen evidencias científicas sobre la relación directa entre el deterioro de la calidad seminal y la exposición a productos químicos.

La alimentación es uno de los factores clave en la salud y en la fertilidad. Pero no solo es necesario consumir una dieta equilibrada, también es fundamental que esos alimentos no estén contaminados con productos tóxicos, algo que lamentablemente no depende de cada uno de nosotros.

Estar sometidos a la toxicidad de los productos muchas veces no depende de uno mismo, pero sí añadir a esta circunstancia otros factores de riesgo como el tabaco, el estrés, las drogas o una nutrición deficitaria.

Según el doctor Rafael Bernabeu, especialista en Medicina Reproductiva, el contacto con sustancias tóxicas se produce a lo largo de toda de la vida y, cuando la persona se plantea tener un hijo, “es cuando aflora el problema de fertilidad”.

 

60

millones de espermatozoides por milímetro, producía un hombre en los años 80.