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El doctor Carlos Neira Cuadra es un rostro conocido para los nicaragüenses, ya que ha construido una carrera médica sólida como urólogo. También se le puede ver constantemente en medios televisivos debatiendo y enseñando sobre temas médicos, además de ser uno de los columnistas de El Nuevo Diario.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Yo nunca pensé ser urólogo, pensé ser cirujano. Estando en cirugía, como dicen, bailé con la ginecología, pensé que podría ser ginecólogo; pero la necesidad de la guerra y del hospital me llevaron a especializarme en urología, y no me arrepiento.

La verdad es una especialidad preciosa y completa, porque es clínica y quirúrgica; tiene la capacidad de tener los dos conceptos de la medicina y eso me fascina.

Descríbanos ¿cómo lo marcó su experiencia como médico en la guerra?

En 1980 hice servicio social en El Rama, La Esperanza, y de allí pasé al Hospital Militar; me integré al Ejército como médico. No me arrepiento porque fue una enseñanza enorme; me eduqué como médico y como militar.

Lo que más me marcó fue la muerte de tanta gente, tantos soldados, tantos muchachos, la guerra es horrible. Pero puedo decir que me enseñó a conocer otra cara de lo que es la vida, el combate, porque fuimos médicos de las tropas.

Hice cirugía general dos años, luego me fui a Cuba a estudiar la especialidad y estuve en dos hospitales del Ejército. Regresé a Nicaragua en 1985, ingresé nuevamente al Hospital Militar como el primer urólogo de las Fuerzas Armadas de Nicaragua; eso es algo que lo digo con orgullo.

¿En algún momento de su vida pensó en estudiar otra carrera?

Yo creo que no sirvo para hacer otra cosa; honestamente viví seis años fuera de Nicaragua y tuve la oportunidad de hacer otras cosas, y no pude: siempre extrañé la medicina.

¿Qué es lo que menos le gusta de su trabajo?

Creo que el dolor humano, el dolor del paciente y de la familia te marca muchísimo. Yo siempre quise ser médico, desde pequeño; siempre he dicho que cuando uno se pone metas y las cumple, está completo. Yo me siento completo y satisfecho de todos los sacrificios que implica ser médico; es duro, pero valió la pena. A estas alturas de mi vida, ya voy de salida: llevo 29 años de ser urólogo.

¿Qué es lo que más lo ha impactado de su trabajo?

Esta es una carrera que te da muchos sinsabores, pero también alegrías; me impactó la muerte de un niño que falleció por una parálisis ascendente viral, parecida a la polio, y vi cómo sufrió él y su madre. Él había sido un niño sano y bien cuidado. Esas cosas te impactan; si vos perdés la sensibilidad, perdés calidad humana ante el dolor. Sin embargo, tampoco como médicos podemos quedarnos en el dolor, porque perdés la capacidad de tu criterio; no es que dejés de ser sensible, pero por el sentimiento no resolvés.

¿Qué hace en sus tiempos libres?

Me gusta escuchar música, bailar y los fines de semana los dedico a mi familia. Les dedico ese tiempo a mis hijos, esposa, nietos y mis padres. Además me encanta leer e ir al mar, no para bañarme sino como método de relajación; disfruto ver el amanecer y anochecer en la playa.

 

"Es duro el tema de la muerte, pero también los pacientes deben comprender que no somos Dios, y que no tenemos la capacidad de sanar de milagro, sino a través de la ciencia y tecnología".

DOCTOR CARLOS NEIRA

URÓLOGO

 

Un hombre con visión

CARLOS NEIRA

EDAD: 58 AÑOS

PROFESIÓN:

URÓLOGO ESPECIALISTA EN SALUD SEXUAL.

 

El doctor Neira está casado, es padre de 6 hijos y tiene 7 nietos. Se considera un abuelo “alcahuete” –dice entre risas–, pues él ya educó a sus hijos y ahora le toca mimar a los nietos. Con mucho orgullo afirma que fue él quien realizó la primera cirugía por cálculo láser en Nicaragua en el Hospital Metropolitano Vivian Pellas; el hospital también fue el pionero en hacer dicha intervención.

 

4

años vivió en México, donde ejerció también como médico y realizó especialidades.


29

años de ejercer como Urólogo en Nicaragua.