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Helsinki•EFE/

Con el cierre oficial el pasado viernes de la división de teléfonos móviles de Nokia, vendida al gigante informático estadounidense Microsoft, concluyó la lenta agonía de un coloso tecnológico que pasó de ser el líder indiscutible del mercado a convertirse en una máquina de perder dinero.

Es difícil explicar cómo una compañía de Finlandia fue capaz de dominar durante más de una década el mundo de las telecomunicaciones, uno de los sectores tecnológicos más competitivos y cambiantes.

De igual modo, no es sencillo resumir, los motivos que provocaron el rápido declive de Nokia después de que Apple revolucionara el mercado de los "smartphones" (teléfonos inteligentes) con su primer modelo de iPhone en 2007.

Cuando apareció el iPhone, Nokia ejercía un dominio aplastante, al fabricar uno de cada tres teléfonos móviles y cerca del 40% de los "smartphones" que se vendían en el mundo, más que sus tres principales rivales juntos. Sin embargo, ese año fue una fecha fatídica para Nokia, ya que supuso el principio del fin.

La mayoría de los analistas coinciden en que buena parte de la culpa del declive de Nokia la tienen sus entonces directivos, por su falta de visión y su soberbia. La falta de visión les impidió adivinar los gustos del consumidor, lo que explica que rechazasen algunas de las innovaciones creadas por sus ingenieros.

Mientras compañías como Samsung, LG o HTC se apuntaron a la moda de los "smartphones" con pantalla táctil, adoptando un sistema operativo externo (Android), Nokia se empeñó en mantener sus sistemas propios (Symbian y MeeGo) para poder "diferenciarse" de la competencia.

Nuevo negocio

A partir de ahora, Nokia se dedicará principalmente a la fabricación y mantenimiento de redes de telecomunicaciones, a través de su división Nokia Solutions and Networks (NSN).

 

 

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