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Desde hace diez meses el doctor Mauricio Ríos se encuentra prestando sus servicios en ginecología-obstetricia, fertilidad, fertilización in vitro, inseminación, ICSI y embarazos de alto riesgo en Nicaragua.

Él es mexicano, pero se enamoró de una nicaragüense que ejerce su misma profesión, a quien conoció mientras estudiaban la carrera de ginecología, y ahora que están casados decidieron venir al país.

Además, el doctor Juan José Lugo, del Centro de Fertilidad en Nicaragua, ya lo había invitado a formar parte de su equipo en otras ocasiones.

Destaca al ser uno de los primeros ginecólogos con subespecialidad en Biología de la Reproducción. Se describe a sí mismo como “un médico que trata de llevarse bien con sus pacientes, establecer un poco de amistad y relacionarse con el entorno del paciente”.

Conozcámoslo un poco más.

¿Cuándo despertó su interés por convertirse en doctor?

Desde chiquito, cuando jugaba algún deporte y uno de mis amigos se lastimaba, yo le ayudaba, trataba de vendarle, le ponía allí unas tablillas, o veía qué le hacía, si tenía que suturarlo, ya andaba yo inventando cosas.

¿Dónde realizó sus estudios?

Estudié Medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara, y después me fui a México D.F. a hacer la especialidad en Ginecología Obstetricia en uno de los hospitales de Latinoamérica que yo considero de los más importantes, que es el Instituto Nacional de Perinatología, por cuatro años, donde otros lo hacen por dos años.

Luego me llamó la atención lo que es la infertilidad, todas esas enfermedades que no permiten tener bebés. Decidí realizar una subespecialidad en Biología de la Reproducción, que es relativamente joven de existir, como 20 o 30 años; soy uno de los primeros ginecólogos hombres que lo ha estudiado.

¿Se siente satisfecho con su profesión?

Sí, desde que empecé a estudiar la carrera sabía que era una carrera de sacrificio, yo ni siquiera le llamo carrera, le llamo estilo de vida. Un médico lleva un estilo de vida bien diferente, sacrificas muchas cosas, ganas otras.

¿Y cómo es ese estilo de vida?

Dejas de ir a fiestas, pero ganas otras cosas importantes, como cuando operas a una paciente bien, cuando sales del quirófano a dar noticias a los familiares de los pacientes que todo salió bien, eso es bien bonito. Pero también se necesita carácter cuando terminas de operar a una paciente y las cosas no salieron como uno quisiera, hay que tener carácter para salir y decir que pasó lo siguiente.

¿Cuál ha sido su experiencia más difícil?

En el segundo año de la residencia de ginecología me tocó rotar por un área de terapia intensiva, donde me tocaron desgraciadamente tres casos de pacientes que no se les dio la información adecuada; ellas tenían un cuadro que se llama lupus eritematoso, que no se lleva bien con el embarazo —de hecho, para embarazar a una paciente con lupus se deben tener cuidados previos—; y estas tres pacientitas desafortunadamente fallecieron, no se les detectó a tiempo la situación, no se les dio la atención necesaria; me llamó mucho la atención que dejaban niños en casa… y esa es una de las experiencias que más me han marcado.

¿Cómo ha sido la experiencia con los pacientes nicaragüenses?

El médico debe educar al paciente, y me he encontrado con la situación de que a la gente le interesa leer, le interesa preguntar, creo que el paciente está abierto a la enseñanza.

Por ahora, ¿qué planes tiene en mente?

Seguir en el Centro de Fertilidad, yo vine ya cuando el centro estaba un poco arrancado con el doctor Salgado, Halleslevens y Lugo, que son las personas con las que trabajo aquí, y mi idea es apoyarlos en lo que se pueda.

Además de su profesión, ¿qué otras cosas le gustan?

Si no es medicina, los deportes me llaman mucho la atención, me gustaba jugar fútbol, practiqué un poco de box, y el tenis. No me figuro en otra cosa que no fuera esto, quizá alguna otra especialidad sí, como cardiología.

¿A qué dedica sus tiempos libres?

Aquí en Nicaragua convivo con mi esposa, con mi mascota, con la familia de mi señora, que es muy unida, y salgo con mis amigos.

4 años duró

su formación como Perinatólogo.

10 meses trabajando en Nicaragua.

Medicina responsable

Dr. Mauricio Ríos Barba

EDAD: 33 AÑOS

PROFESIÓN: Perinatólogo

“Mi pensar es ayudar a las parejas a concebir su propio niño, pero no a cualquier precio: nunca al precio de la salud mental y física de la mujer, de la relación de pareja, de la destrucción de otros embriones o de la desvalorización de la persona del niño por nacer”.