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Quizá tus zapatos sean de las mejores marcas posibles, y mientras los calzás te hacen más irresistible. Sin embargo, quitártelos puede convertirse en la peor pesadilla de tu vida por el mal olor que expelen tus pies.

Por más está decir que ese “olorcito” hace que cualquier mujer salga corriendo, sin importar si sos un Adonis completo, por ello te damos algunas recomendaciones sencillas para que no pasés tremenda vergüenza.

Lo primero que debés hacer es secar bien los pies luego del baño para que no padezcás hongos; también evitá usar todos los días los mismos zapatos. Otra cosa que te puede funcionar es que pongás el calzado en el sol para evitar la humedad que alimenta el hedor.

Tus calcetines es mejor que los comprés de algodón, porque absorben el sudor, al igual que la lana y el lino.

Una técnica casera eficaz es que coloqués un poco de bicarbonato de sodio dentro del zapato, o podés sustituirlo por clavo de olor.

Si lo anterior te resulta ineficaz, una receta que se ha transmitido de generación en generación es colocar los pies en remojo en una infusión fría de hierbas como salvia o romero, las que podés encontrar con facilidad en los mercados y jardines caseros.

Más consejos

Esta agua aromática debés prepararla, colarla y esperar que se enfríe para evitar quemaduras. Una vez que tiene la temperatura idónea, colocala en un recipiente donde alcancen tus pies para que los podás introducir. Dejalos en esa agua por intervalo de al menos 20 minutos.

Quizá un poquito más extremo, pero eficaz, resulte colocar los pies en remojo con una solución de agua con vinagre (1/2 taza de vinagre por 1 litro de agua). El vinagre puede ser sustituido por bicarbonato de sodio o por 20 gotas de propóleo.

Otro tip es que usés aceite esencial de árbol del té, porque es muy efectivo para eliminar hongos y bacterias, que generalmente son la principal causa de mal olor en los pies.

Ojalá pongás en práctica estos consejitos, para revertir esa situación incómoda en tu vida.