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Tania Molina es una mujer de decisión. Emprendedora y talentosa. Le gusta el modelaje y posar para el lente fotográfico. No se da por vencida, porque para ella el fracaso es simplemente una etapa que te prepara para enfrentar la vida con garra. A sus 31 años, tiene su propia empresa de publicidad.

¿En qué estás trabajando actualmente?

Me aventuré a conjugar mi experiencia en publicidad y mis conocimientos adquiridos en la carrera de Administración de Empresa para montar un negocio propio. Se llama SUMA Publicidad y desde entonces mi tiempo y mi vida giran en torno a hacerlo crecer. Incluso estoy sacando un postgrado en gerencia de mercadeo y ventas, porque este giro de negocio es cada vez más competitivo; demanda de mucha dedicación y preparación, y no nos podemos dormir en nuestros laureles, menos cuando la meta es crecer y mantenerse.

¿Qué te motivó a tener tu propia empresa?

Un sueño. Siempre había soñado tener mi propia empresa, pero no tenía claro en qué, pues toda mi vida me había dedicado a la venta, desde vender celulares con mi papá, motos, ventas de publicidad. (Después) di con mi verdadera pasión: asesoría y producción de publicidad pop.

No comulgo con quienes piensan que el mundo es el causante de sus problemas y que terceros deben abogar por resolverlos. Creo que somos dueños de nuestro destino y conductores de nuestra propia suerte; esta filosofía me motivó a emprender por mi propia cuenta, confiando en mi experiencia. Además me motiva y me fortalece saber que también soy fuente de empleo, y es una doble responsabilidad, pero también un reto.

 ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Me encanta que cada día es diferente, la constante búsqueda de la excelencia y, claro, el aprendizaje que viene con esta. Cada cliente es un mundo diferente en sus requerimientos, la buena comunicación que uno logra tener con ellos, y sobre todo, la satisfacción de cumplir y que ellos estén contentos con nuestro trabajo.

¿Qué significa el fracaso para vos?

Una actitud, pues lo que para algunos puede ser un fracaso, para otros es solo un paso en el camino al éxito. Desde mi óptica es una experiencia que te prepara para lo que viene; fracasás cuando dejás de intentarlo. Los golpes de la vida te hacen sabio, de mi papá heredé esta filosofía que aplico a mi vida diaria, y ¡vaya!, que me ha servido, pues en este oficio los “no” son parte de la rutina. Vos decidís si te quedás con esas dos letras o si buscas el sí… ¡vamos tras el sí!

¿Participaste en certámenes de belleza?

Sí (ríe). En el 2007, me atreví a realizar el casting gracias al empuje de una de mis hermanas y lo puedo decir con mucha honestidad: fui la sorpresa de la noche, ya que de forma diferente se eligieron a las candidatas que representarían a la capital, realizando un Miss Managua con 4 ganadoras y gracias a Dios fui una de ellas.

 ¿Qué aprendiste de los certámenes de belleza?

Muchísimo, pues es un reto que asumís como mujer, más allá de la belleza física que puede ser pulida con trucos que también aprendés en el mismo certamen, luchas contra el estereotipo de belleza vs. inteligencia. Yo siempre quise sobresalir por ambas y representar a la mujer nicaragüense, esa que puede conjugar esas virtudes y más. Podemos ver ejemplos de reinas exitosas, empresarias o en altos cargos. La lucha por la corona es una competencia que demanda de cualidades más allá de la belleza física, estrategias y disciplina, por ejemplo.

¿Una persona que admirés? ¿Y por qué?

Admiro mucho a Tony Meléndez, por ser motivador, ya que convirtió su debilidad en una fortaleza y demostró que nuestra mayor discapacidad no está en nuestro físico, sino en nuestra mente. Por eso, no hay excusas para no alcanzar el éxito.

¿Un sueño por cumplir?

En el ámbito profesional: crecer como empresaria, abrir más fuentes de empleo y diversificar la oferta. Como mujer, me veo realizada, estable y en familia.

 

6 años de existencia tiene la empresa que lidera.

 

2007 participó en el certamen Miss Nicaragua, representando a la ciudad capital.

 

Una mujer fuerte

Tania Molina

Edad: 31 años

Profesión: administradora de empresas

Lo más importante en la vida de Tania es Dios, porque gracias a la conexión que tiene con él, ha podido cumplir muchas metas. Ella cuenta que siempre pone todo en sus manos y le gusta orar para que cada día le brinde sabiduría, paciencia y fortaleza. Después de Dios, en su vida ocupa un lugar muy importante su madre, una mujer luchadora y ejemplo para ella.

 

Actualmente, esta bella capitalina está enfocada en el crecimiento de su empresa y diversificación de la oferta. Su meta es invertir en equipos modernos, para agilizar los tiempos de entrega y reducir los costos, y así brindar mayor satisfacción a sus clientes.

 

Créditos:Peinado y maquillaje Salone Di Blanco, belleza y estilo.