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Su voz ha sido acompañada tanto por la sutileza de un piano en un lujoso salón de teatro, como por la velocidad de una guitarra eléctrica ante miles de roqueros en campo abierto. Su perfil académico indica “soprano de coloratura”, pero su versatilidad en las artes musicales le valió un disco con dedicatoria por parte del guitarrista de la banda de heavy metal española, Ángeles del Infierno, después de un concierto de rock. Aquí la entrevista con la esteliana Karla Vanessa Matus, una fánatica de Pink Floyd, cuya cantante favorita es la soprano griega María Callas:

¿Recordás cuándo cantaste tu primera canción?

¡Sí! Apenas tenía 4 años y fue en ruso. Vivía en Estelí. La canción me la enseñó un tío, era “Un millón de rosas rojas”, de la rusa Alla Pugasheva. Pero mi primera canción frente a un público fue a los 9 años, cuando ya empecé a tomar clases de música. Nos enseñaban canciones como la “Oda a la alegría”, de von Schiller. Luego, a los catorce años, empecé a participar en concursos, y gané dos. Los dos fueron de adolescentes, y después participé en uno de canciones inéditas. Ahí conocí a Ramón Mejía, quien luego sería Perrozompopo.Él nos ganó a todos. Era un chavalo con el cabello largo, bastante diferente de cómo es ahora (risas).

¿Cuándo supiste que la música era lo tuyo?

Desde siempre. Lo he llevado en mí desde el comienzo. Lo que más me gusta es el rock. A los 15 comencé a incursionar en él. Fui embobada por Guns N’ Roses, hasta que un día, un compañero del colegio puso el disco “The Wall”, de Pink Floyd, y ahí mi mundo cambió (risas). Se me abrió el mundo con las canciones “Mother” y “Comfortably Numb”. Luego, con unos amigos, fundamos el grupo de rock “Cripta”. Soy fundadora de esa banda que aún sigue viva, aunque con algunos nuevos integrantes. En esos tiempos tocábamos temas de Nirvana, The Cranberries, Metallica, Rata Blanca…He estado en varias bandas y proyectos desde entonces.

¿Cuál ha sido uno de tus mayores logros como rockera?

Fue cuando estaba con el grupo Agüizotes. Fuimos teloneros de la banda de heavy metal español Ángeles del Infierno, y el guitarrista rítmico Gus Santana me regaló un álbum de ellos con el mensaje: “Felicidades Karla, cantas muy bien”. Todavía lo conservo.

¿Y cómo ocurrió tu transición entre rock y música clásica?

Ya estando en Managua, empecé a estudiar en la Escuela Nacional de Música. Allí estuve un año y medio. Eso fue en 2007, y estaba en la UCA también, estudiando Comunicación Social. En 2008 entré al Conservatorio de la upoli para estudiar Canto Lírico, y me gradué en octubre pasado como soprano de coloratura. Al comienzo había mucha especulación conmigo, de cómo me iba a ir en canto luego de tantos años en el rock, y si iba a lograr terminar la carrera o no, y mirá: del grupo que entró conmigo, solo yo me gradué.

Contanos de tu primer concierto como solista

Fue en 2008, cuando estaba comenzando a estudiar Canto. Fue en el Teatro Nacional Rubén Darío, en el Salón de los Cristales, y estaba lleno. Canté un tema barroco en italiano antiguo que se llama “Alma del Core”, de Antonio Caldara. Recuerdo que me sentía muy nerviosa y me estaba congelando por el aire (risas).

¿Alguna vez has cantado en la sala mayor del Teatro Nacional Rubén Darío?

Sí, tres veces. La primera vez fue en la “Ópera Tosca” en el 2010. La segunda en la “Antología de la Zarzuela”, en 2011, y la más reciente y más difícil fue en 2012, en “Carmina Burana”.

¿Qué se siente cantar sobre ese escenario icónico de Nicaragua?

Bonito. Sentís que das un gran paso. Sentí que aprender canto lírico fue un paso esencial para mi carrera, porque alcancé una mayor madurez en el canto como músico y como persona. Tus esfuerzos se ven recompensados cuando estás en esa sala haciendo lo que más te gusta.

Has participado en el Festival Internacional de la Ópera de Costa Rica, ¿cómo te fue allá?

Me encantó Costa Rica, conocí a muchas personas y me gustó mucho la dinámica. Los eventos los hacemos en San José, y la idea es llevarle la ópera a la gente. Se hacen grandes conciertos en centros comerciales, y las personas llegan en cantidades asombrosas, y se mira que lo disfrutan mucho.

¿Hacia dónde se dirigen tus pasos en los años venideros?

Siempre ligados a la música. Jamás renunciaré a la música. Me gustaría terminar mis composiciones originales y presentarlas con el dueto en el que estoy, que se llama “Ecléctica”, junto con el músico Julio Cansino. Queremos hacer rock, pero un rock más sinfónico, tal vez no tan metal. A él le gustaría meter sonidos al tono de Pink Floyd, porque él vivió la época setentera.

Una voz encantadora

Karla Matus

EDAD: 35 AÑOS

PROFESIÓN: Soprano de coloratura.

Karla Matus se describe a sí misma como una mujer intensa, que se enoja rápidamente, pero que también usa esa intensidad para dedicarle mucho tiempo a la música. Asegura que algunos la han descrito como una niña–adulta, y no se afana por esconder ese lado infantil, pues dice que ello la mantiene en una constante búsqueda por crecer como profesional y como persona. “Soy una máquina de pensar, de hacer palabras”, afirma, y confiesa sentirse a veces incomprendida por su entorno.