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La Angioplastia es una intervención para limpiar las arterias obstruidas en menos de una hora, sin embargo, para que sea eficaz es necesario actuar rápido.

Esta intervención permite limpiar la estenosis (estrechamiento de la arteria) y restablecer el flujo sanguíneo con normalidad, con el fin de que la zona infartada salve el mayor número de células para mejorar la recuperación.

Para alcanzar esta “efectividad”, el jefe de Cardiología Intervencionista del hospital cántabro, Javier Zueco, subraya que ha sido también necesario formar a los médicos de atención primaria para que reconozcan inmediatamente los síntomas de un infarto de miocardio y se eviten intervalos “tontos”.

Esa agilidad en la respuesta resulta fundamental a la hora de recuperar un corazón infartado porque, tal y como señala el cardiólogo José María de la Torre, cuanto más se tarde en intervenir, mayor es el daño que la obstrucción de la arteria causa al corazón.

Acuda a tiempo

Para explicarlo, asimila sus consecuencias a las de un incendio, en el que “cuanto más tarde actúen los bomberos, menos se salva la casa”.

En el caso del infarto, De la Torre señala que la necrosis avanza como un “tsunami” y advierte de que con un retraso de 24 horas en la angioplastia “es probable que no se pueda salvar nada”, porque el órgano estará “devastado”.

Sin embargo, el especialista aconseja que los ciudadanos atiendan a los síntomas que produce el infarto, aunque lamenta que “por muchas campañas que se hagan” los pacientes no tardan menos de dos horas y media en acudir al médico.

SI ES NECESARIO actuar muy rápido en esta operación para obtener buenos resultados.

NO ES RECOMENDABLE después de un año de la intervención se fume.

Si la intervención se realiza en la primera hora aumenta la probabilidad de salvar todo el corazón y que el paciente no note el infarto.