•  |
  •  |

Desde hace unos años hemos oído acerca de la famosa malla adelgazante. Conozco personas que han tenido buenos resultados, pero también hay otras que han vuelto a ganar peso incluso por encima del peso original.

Por esto, ¿es válido interrogarse será la malla adelgazante un método útil para combatir la obesidad? Lo primero es conocer que la malla adelgazante es una placa cuadrada de material médico quirúrgico con cuatro magnetos en sus extremos, que se fija a la lengua mediante puntos de sutura. Debe ser colocada por profesionales certificados, tener la calidad y cumplir con las condiciones establecidas por la franquicia que la desarrolló. La malla adelgazante tiene una doble función, la primera disminuir la sensación de hambre, y el sabor de la comida gracias a los magnetos y sus lugares de fijación, los cuales tienen influencia neurológica en el centro del apetito y la segunda, impedir el movimiento de la lengua necesario para tragar sólidos. Por esta razón la colocación de la malla debe acompañarse de una dieta líquida exclusiva.

La malla se coloca por cinco a seis semanas, luego se retira y puede volver a colocarse con previo descanso de 15 días, la dieta líquida debe asegurar una nutrición saludable y balanceada.

No es milagrosa

La disminución de peso es de 30 a 40 Libras en este periodo. Para algunos sería una solución definitiva y para otros el comienzo de una nueva etapa.

Este procedimiento es una herramienta y no una “vara mágica” que llega a solucionar el problema de obesidad. Inicialmente se debe establecer el grado de obesidad de cada persona, se coloca la malla y se le indica la dieta líquida, esta debe aportar todos los nutrientes necesarios (carbohidratos, grasas y proteínas), incluye frutas, vegetales, suficiente agua y líquidos sin calorías, lácteos y proteínas animales licuadas en las sopas o usar suplementos de proteína y gelatinas. Así se evitan deficiencias nutricionales posteriores.

Las dietas líquidas mal diseñadas, muy bajas en calorías y nutrientes generan: falta de energía, desánimo y malestar, además no permiten practicar ejercicio y generan pérdida de masa muscular que enlentece el metabolismo y favorece el rebote de peso. Pienso que cualquier método que ayude a controlar el sobrepeso y la obesidad debe tener como objetivo primordial DAR HERRAMIENTAS PARA MEJORAR Y DESARROLLAR HÁBITOS DE VIDA SALUDABLES, y no solo facilitar la disminución de peso sino asegurar que este se pueda mantener a largo plazo.

Se debe reconocer si la persona tiene dificultades emocionales que le impulsan a comer de forma inadecuada, ya que en estos casos, es ideal complementar la colocación de la malla con acompañamiento sicológico que permita tomar la pérdida de peso como un trampolín que llevará a obtener grandes resultados y a hacer un cambio definitivo en el estilo de vida.

La malla adelgazante es una excelente estrategia para bajar de peso, siempre y cuando se tenga en cuenta que el tratamiento debe ser integral.