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El sistema inmune es el escudo que protege nuestro cuerpo del ataque de virus, bacterias y enfermedades. Fortalecerlo desde la cocina es una forma sencilla y efectiva que puede ayudar a mejorar nuestra calidad de vida.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), existe una relación importante entre nutrición y sistema inmune. “La nutrición equilibrada refuerza el sistema inmunitario y potencia los niveles de energía”, aseguran las dos agencias en un comunicado conjunto en el que hablan de la alimentación como un aliado para la lucha contra algunas enfermedades.

Ana Cristina Gutiérrez, asesora nutricional de Herbalife, asegura que “para que una persona tenga un sistema inmune fuerte, requiere de un nivel adecuado de nutrientes en el organismo y una buena disponibilidad de estos, ya que el cuerpo humano está constantemente formando nuevas células y utiliza estos nutrientes en los procesos de restauración celular”.

Nutrientes

Aunque la máxima de una dieta balanceada es la mejor receta para un estado de salud óptimo, es importante identificar aquellos alimentos y nutrientes que tienen un papel preponderante en el sistema inmune. Las vitaminas, minerales y elementos traza actúan como cofactores de muchas vías metabólicas y se consideran esenciales para la integridad y funcionamiento del sistema inmune.

Algunos de ellos son:

Vitamina A o Beta Carotenos. Esta vitamina mejora el sistema inmune, ayudando en la producción de glóbulos blancos que se encargan de destruir los virus y bacterias que ingresan a su sistema. Usted la puede encontrar en alimentos como zanahoria, perejil y lechuga, la leche y los huevos.

Ácido fólico. Su cuerpo necesita folato para producir ADN y otros tipos de material genético; también es necesario para la división celular en el organismo. Las naranjas, los frijoles y lentejas, así como el brócoli y las espinacas, contienen una alta proporción de ácido fólico.

Vitamina C. Es un antioxidante muy efectivo que se requiere para la biosíntesis de colágeno, L-Carnitina y algunos neurotransmisores, además se relaciona con el metabolismo de las proteínas. Esta vitamina está presente en frutas como la fresa, la papaya, el kiwi y el mango.

Vitamina E. Actúa como antioxidante al ayudar a proteger las células contra los daños causados por los radicales libres. Las nueces, las semillas y las hortalizas de hojas verdes, como espinaca, son una buena fuente de este nutriente.

Zinc. Es un nutriente necesario para su salud, se encuentra en las células de todo el cuerpo y ayuda al sistema inmune a combatir bacterias y virus que invaden su organismo; también favorece la cicatrización de las heridas y el funcionamiento normal del sentido del gusto y el olfato. Además, ¡es una razón adicional para consumir chocolate!, pues se encuentra en este alimento cuando está como chocolate negro; también puede obtener sus beneficios al consumir hígado de res, ostras o maní.

Selenio. El selenio es importante para la reproducción, la función de la glándula tiroidea, la producción de ADN y para proteger al cuerpo contra infecciones y el daño causado por los radicales libres. El selenio está presente en las carnes rojas, el pollo, el huevo y el ajo.

Vitamina B6. La vitamina B6 es esencial para que funcionen bien las enzimas (proteínas que regulan los procesos químicos del cuerpo), participa en la síntesis de aminoácidos por lo que influye en la producción de anticuerpos. Los chiles, las papas, el brócoli y el pescado son una importante fuente de ella.

Y por último, pero no menos importante, al integrar a su dieta sardinas, nueces y lentejas, que están de forma repetida en esta lista, también se estará asegurando de consumir vitamina B12, que contribuye a la elaboración del ADN y previene un tipo de anemia que provoca cansancio y debilidad.