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Si bien es cierto el protocolo de las relaciones laborales tajantemente prohíbe o al menos recomienda que se eviten las aproximaciones sentimentales entre compañeros, en la práctica todos sabemos que el amor no anda realizando estudios de raza, ni de estratificación social y mucho menos sondea dónde trabaja la persona que nos interesa.

Sin embargo, nunca podrás justificarte ante la gerencia de la empresa diciendo “el amor no distingue si somos o no compañeros de trabajo". Así que lo mejor es que aprendás a manejar la situación, para que evités problemas y se los evités a tu chica también.

Elizabeth Clark, especialista en seducción y carisma, propone en su obra “El arte de seducir” que si decidís mantener una relación en el trabajo, debés cumplir las siguientes reglas para reducir al mínimo las posibilidades y resentimientos por parte de tus compañeros:

1 Tenés que ir a tu ritmo, sobre todo si tu chica ocupa un puesto de más categoría que el tuyo. Si te fuerza a hacer algo, no cedás porque esté por encima de vos. De esta forma te respetará más.

2 El hecho de que te enamorés de alguien no es razón para que tomés partido por esa persona en una discusión, porque solo conseguirás distanciarte de tus compañeros y minar tu reputación.

3 No es propicio que armés espectáculos de arrumaco, porque tanto ella como vos quedarán mal vistos y sus compañeros se incomodarán por lo que a todas luces es una falta de respeto.

4 La regla básica es que no debés comentar con tus compañeros detalles íntimos de tu pareja, porque, además de que es un gesto infantil, lo pagarás cada vez que te vean con ella y empiecen a murmurar.

5 Si ella está en un puesto mejor, eso no significa que podés descuidar tus responsabilidades. Por el contrario, seguí cumpliendo con tu deber para que no la comprometás ni despertés el celo de

los demás.