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En el laboratorio de búsquedas Google X, la gigante multinacional con sede en Mountain View (California, Estados Unidos) trabaja en el desarrollo de innovaciones tecnológicas que ayudarán a la humanidad en el futuro, como automóviles autónomos que se manejan solos, globos aéreos que ofrecen acceso a internet o drones que transportan paquetes; pero su proyecto Google 2.0 sería todavía más ambicioso.

Larry Page, director ejecutivo de Google, estaría trabajando desde hace un año —según un reporte del medio especializado The Information— en un proyecto interno de la compañía que busca soluciones futuras para grandes desafíos de la humanidad. Entre algunas ideas que a largo plazo beneficiarían a muchos, destacan la construcción y diseño de un aeropuerto más eficiente que los actuales y el nacimiento de una ciudad modelo. Este proyecto de ingeniería civil sería estudiado y desarrollado por un nuevo laboratorio bautizado Google Y.

¿Un Googleplex gigante?

La visión del jefe de Google en cuanto al aeropuerto sería que los usuarios lo utilicen como usan el metro: que entren, tomen su avión y salgan hacia su destino. Esto reduciría el tiempo de espera que los protocolos actuales exigen, y dinamizaría el tráfico aéreo. Todo un hito. En lo referente a la ciudad, sin embargo, ya existe un ejemplo a pequeña escala de lo que se estaría agitando en los sueños de Page: el Googleplex.

La sede de Google es un enorme complejo de trabajo compuesto por varios edificios, zonas verdes, carros que circulan sin piloto y lugares de esparcimiento. Los empleados pueden llevar a sus mascotas, andar en bicicleta y estacionarlas en los pasillos. Se les puede ver jugando billar, ping-pong, voleibol, y disfrutando de servicios como lavandería, masajes y restaurantes de forma completamente gratuita. La mayoría de los empleados viven en sitios aledaños al Googleplex y son recogidos y llevados a sus casas por autocares de la empresa que cuentan con conexión Wi-Fi y funcionan con diesel y biodiesel.

A esperar

No es ilógico pensar en una ciudad marca Google que emule su sede principal a nivel macro, con edificios más altos y con muchos más vehículos autónomos, drones y demás dispositivos tecnológicos que faciliten la vida de los citadinos, todo ello en un entorno amigable con el medioambiente.

Lejano o no, es indudable que Google tiene el dinero y el potencial humano para seguir esbozando y posteriormente para labrar estos horizontes. En todo caso, si algún día brotan estas ciudades y aeropuertos de la mano de una empresa que es mucho más que un buscador en la web, ya estaremos advertidos.