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La diseñadora Ana Alexandra Velásquez tiene siete años de trayectoria. Su principal foco es hacer moda con conciencia social y que el nombre de Nicaragua brille en el exterior. Su fórmula, asegura sin vacilar, es dedicarlo todo a Dios, pues se considera una mujer de fe.

En New York tiene presencia en importantes boutiques, también lo ha hecho en Suiza y tras su reciente participación en Vancouver Fashion Week se abre mercado en Canadá. De esa oportunidad asegura que también se creó una aglomeración de profesionales del diseño provenientes de la India, Australia, Nicaragua y Canadá, para traer una campaña de cómo crear una conciencia social entre los diseñadores.

Para Ana Alexandra Velásquez su amor por el diseño es una pasión que no solo la entretiene, es también su razón de vida, pues considera que le permite desarrollar un sentido social que le da valor a su trabajo. Con la creación de su marca Kuero, la diseñadora crea fuentes de empleo a mujeres madres solteras y hombres que son sostén de familia.

¿Cuándo llegó el día en que dijiste que te dedicarías al diseño?

Es una historia extensa, pero en resumen, crecí rodeada de personas ligadas al arte. Es el talento tan único, el deseo de ver una pieza transformada en una realidad, todos venimos con un propósito y la razón por la que yo existo en esta tierra es crear no solo un producto de moda sino hacer un impacto positivo. Para mí el arte puede ser una hoja, pero me sumerjo en cada detalle, fue desde los 12 años que diseñaba ropa y la llevaba a la costurera, es una pasión para mí.

¿Por qué diseñar bolsos y no ropa?

En Nicaragua hemos sido un país tradicional, tenemos una mano de obra artesanal, pero el manejo del cuero, el aroma, poder ver a todos los artesanos trabajando, poder meterme a esos talleres artesanales, me di cuenta de que esa es mi pasión. Además del diseño veo la parte empresarial y pienso cómo esto puede transformar ingresos y podemos crecer.

¿Cuáles son tus aspiraciones?

Como Kuero queremos tener nuestras propias tenerías y producir el cuero orgánico que tiene mucha demanda, pero trabajamos de la mano con nuestros proveedores, diciéndoles cuáles son los requerimientos para la exportación, explicándoles qué químicos son permitidos por Europa y cuáles no. Este es un proyecto sostenible, un producto empresarial-social, trabajamos con mujeres madres solteras, también hombres que son el sostén de sus familias y nos estamos hermanando creando alianzas estratégicas que llevan de la mano nuestra misma visión, ONG inclusive.

¿Con cuántas personas empezaste a trabajar cuando fundaste la marca?

Una persona y yo (ríe). Comenzamos con una máquina, pero luego pensé en que debía crear un producto competitivo y diferente, y por eso pensé en nuestros antepasados. La idea es rescatar eso que se ha perdido que es la elaboración de productos cien por ciento a mano. Cada color, cada detalle, absolutamente todo es hecho a mano. En temporadas altas trabajan hasta 50 personas y en temporadas bajas como mínimo cinco. Trabajamos con talleres en Estelí, Masaya, León y capacitamos a todas estas personas, porque lo más importante es compartir el conocimiento adquirido. La idea es fortalecer esa cadena de valores y crecer todos juntos y presentar un producto de alta calidad.

Háblanos de tu experiencia en Vancouver, ¿qué lo diferencia de tus otras apariciones en plataformas internacionales?

Es la primera vez que me presento en un “fashion week”, ya he estado en New York, pero en una pasarela internacional es la primera; fue el tiempo adecuado, porque ha sido de crecimiento y seguridad de que tenemos un producto de alta calidad y diseño. Desde hace rato teníamos la visión. Canadá es un país donde apoyan mucho la responsabilidad social. En enero apliqué y en marzo tuve la respuesta. Trabajé en la creación de la colección y la imagen corporativa, hice una investigación para conocer el mercado canadiense. Este fue un momento nuevo, de expansión para Kuero.

¿Qué ha sido lo más difícil con lo que te has encontrado estos años?

Ha sido un reto para mí afianzar una marca que no solo tenga un concepto de moda sino la conciencia social, porque sería muy fácil hacer un producto comercial, pero me siento muy bendecida por cuánto he visto el progreso, no solo de venta sino como persona, como profesional, en calidad y diseño, de poder negociar con tiendas de alto nivel y poder decirle a la gente que con la compra de este producto estás creando un impacto social positivo. Yo como diseñadora creo que la moda también puede contribuir a un cambio en esta sociedad.

¿Qué tal es la relación con los colegas?

Creo que tengo la capacidad de poder ser simpática con los demás, no los veo como una competencia como siempre suele suceder, más bien veo cómo ellos y yo podemos colaborarnos.

 

Moda con propósito

Ana Alexandra Velásquez

Edad: 41 años

Profesión: Diseñadora de modas

 

Para la diseñadora, entre sus proyectos está asistir nuevamente al Vancouver Fashion Week, en abril próximo, y contempla otros destinos en los que se proyecta la moda. No obstante, asegura que lo suyo también es brindarle un propósito a su trabajo y próximamente divulgará una serie de dinámicas para apoyar a organizaciones sin fines de lucro.