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Con frecuencia hay personas que no pueden consumir lácteos, bien sea por alergias, intolerancias digestivas, presencia de enfermedades autoinmunes o cáncer o por ser causantes de gases en el bebé que está recibiendo lactancia materna. En cualquiera de estas situaciones nos preocupamos, pues sabemos que este grupo alimenticio aporta proteínas, vitaminas, calcio y que si se sacan de la alimentación usual, deberán ser reemplazados por otros alimentos que suplan el contenido nutricional que ellos aportan. Por otro lado, hemos crecido en una cultura en donde la leche, la mantequilla, la leche agria, el yogur y el queso están presentes en nuestros tiempos de comida con bastante frecuencia, entonces habrá que buscar sustitutos que permitan quitarnos el antojo y sobrellevar la ausencia de estos alimentos, sin ocasionar deterioro de nuestra salud.

LECHE DE ALMENDRA: Puede conseguirse con sabores a vainilla, coco o chocolate, con y sin azúcar añadida, es a base de almendras. Aporta pocas calorías. Puede acompañarse con el café de la mañana o servir como base para bebidas de frutas o de cereales. Digestivamente se tolera muy bien y a pesar de ser un poco más espesa que la leche de vaca, es fácil acomodarse con su textura.

LECHE DE SOYA: La encontramos de diferentes marcas, es necesario leer la etiqueta nutricional para asegurarse que no tiene derivados lácteos para evitar síntomas que pudieran aparecer. Se puede usar para preparar diferentes bebidas y alimentos.

QUESO DE SOYA: No es fácil conseguirlo en nuestro país, pero puede ser un buen sustituto para el queso convencional. No tiene efecto sobre los niveles de colesterol y a pesar de tener poco sabor, combinado con los alimentos es muy agradable.

HUEVOS, JAMONES MAGROS, PROTEINAS ANIMALES: Estos pueden reemplazar al lácteo en los diferentes tiempos de comida. Es decir, en vez de gallopinto con queso, puedo comer gallopinto con huevo o con algún jamón magro, o en vez de una repocheta de tortilla de maíz con queso puede consumir una tortilla de maíz con frijol molido y jamón de pavo o pollo, o con frijol molido tomate y aguacate.

CHILEROS, PICADILLO DE TOMATE, CEBOLLAS ENCURTIDAS: Cuando debemos evitar el queso, acompañar las comidas con estas opciones arriba mencionadas es muy útil pues dan un toque de sabor a los tacos, las tortillas, el gallopinto y los frijoles, pudiéndose disfrutar de forma saludable.

BRÓCOLI, FRIJOL VERDE, SARDINAS, CEREALES FORTIFICADOS CON CALCIO:

Estos alimentos incluidos en cantidades suficientes en la alimentación dan un buen aporte de calcio que es uno de los minerales que se debe suplementar y vigilar cuando no se consumen lácteos.

Algunas personas obtienen beneficios en su salud al retirar los lácteos de su alimentación, sin embargo deben realizar las adaptaciones necesarias en las combinaciones de comida para evitar que haya carencia de nutrientes.