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En el hogar o en el trabajo es normal tener uno de esos días pesados; días en los que el cuerpo se cansa y termina respondiendo, de algún modo, a toda la tensión a la que ha sido sometido. Lo que pocos saben es que con el tiempo quienes sufren las principales consecuencias, son las mujeres.

¡Atención damas!: cuando empiecen a sentir que un terrible dolor y una sensación de ardor se apodera de sus piernas, o cuando la hinchazón de los pies y de los tobillos cada vez se vuelva más constante, puede ser que estos signos sean los primeros indicios del desarrollo de una insuficiencia venosa o, lo que es lo mismo, de las várices.

Desarrollo

La insuficiencia venosa crónica es la incapacidad de las venas para realizar el adecuado retorno de la sangre al corazón. Para el buen funcionamiento de las venas, se necesita de una bomba (músculos) que ayuda a bombear la sangre hacia arriba y una represa (válvulas de las venas), que deja fluir la sangre hacia el corazón. Cuando no ocurre este procedimiento, la sangre se acumula en las venas y provoca las dilataciones (válvula de escape).

Causas

Según la doctora María Gabriela Castillo, médico y cirujano del Centro Médico Santa Fe, su aparición puede atribuirse a los siguientes factores: uso de ropa muy ajustada, posición del pie, herencia, obesidad, estreñimiento, uso de anticonceptivos, falta de ejercicios, tipo de trabajo y embarazo. Entre los síntomas más frecuentes están: pesadez y cansancio en las piernas, calambres, hormigueos, hinchazón, cambios en la coloración de la piel y venas abultadas.

Con la aparición de várices, que pueden ser de un color morado o azul oscuro, las mujeres tienden a sentirse estéticamente defectuosas. Las várices suelen desarrollarse comúnmente en las partes posteriores de las pantorrillas, o bien, en la cara interna de la pierna.

¿Por qué es común en las mujeres?

Las mujeres sufren muchos cambios hormonales. Estos, combinados con las subidas de peso y la herencia familiar, hacen que las várices sean casi una exclusividad femenina.

Tratamiento

La atención de esta enfermedad depende del grado de profundidad. Por ejemplo, las arañitas y várices se pueden tratar con escleroterapia. También se pueden atender con fármacos, fotoesclerosis y radiofrecuencia.

Para prevenir la aparición de las várices, Castillo recomienda: usar medias --en caso de que se presenten indicios de afectación--, hacer ejercicios de forma regular, no permanecer mucho tiempo de pie o sentada, evitar el calzado plano, elevar los pies al descansar y usar ropa holgada.

 

1 HORA al día es necesario caminar para activar la circulación sanguínea.

 

95 POR CIENTO de las mujeres acude a los centros médicos debido a las várices.