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La aventura comenzó el 7 de diciembre de 2013, cuando Ricardo Bozicevich llegó por primera vez a San Juan del Sur, Rivas, procedente de España. Había dedicado los últimos siete años de su vida a ser jugador profesional de póker y lo hacía online desde la comodidad de su casa.

Hacer lo mismo durante varias horas todos los días, lo motivó a cambiar radicalmente su forma de vivir y eso para él significaba abandonar su país. Además de buscar un lugar donde pudiera estar en contacto con la naturaleza, el mar y la gente, buscaba opciones para ganarse la vida.

“La primera vez vine solo, con la intención de investigar y a los dos días llamé a mi mujer, y le dije ‘vente para acá que esto te va a encantar’. Ella llegó y le ocurrió lo mismo que a mí: se enamoró de este sitio y nos quedamos”, relata Bozicevich.

La carencia de actividades recreativas en la playa hizo que la pareja ideara una forma de diversión que en España es muy famosa: el flyboard. Se trata de un aparato que permite a quienes lo utilizan “volar” como un pájaro sobre el agua o nadar como un delfín.

“Los turistas decían que es muy bonito, pero se nos hace largo el día. No tenemos nada qué hacer”, recuerda Bozicevich. Fue así como un año después de estar en Nicaragua trajeron un centro de diversión para nacionales y extranjeros: el flyboard, la flybanana y las motos de agua.

¿Cómo funciona?

Se trata de una tabla unida a una moto acuática. La elevación se consigue conectando una manguera de 20 metros a la salida de agua de la moto. La presión generada por los dos chorros a propulsión hace que la tabla se eleve hasta por unos 12 metros de altura.

Fernando Espinar, el instructor de flyboard que trajeron de España, señala que este deporte puede ser practicado por niños y adultos, bajo la supervisión de un guía.

“Las personas pueden elevarse con facilidad dos o tres metros en unos cinco minutos. Hay otros que lo consiguen en mayor o menor tiempo; eso depende de la agilidad y el equilibrio de cada quien”, enfatiza Espinar.

El lugar ideal

Gema Gallego, la esposa de Bozicevich, dice que San Juan del Sur es el “sitio perfecto” para desarrollar este tipo de actividades acuáticas. “En España tenemos tres meses de verano y por el clima no podemos disfrutar del flyboard todo el tiempo, en cambio aquí se puede hacer casi todo el año”, comenta.

El aparato lo empezaron a utilizar a finales de diciembre pasado. Gallego recuerda que el primer día que lo sacaron a la playa para hacer pruebas, tuvieron que dejarlo en uso permanente, pues los turistas tenían la curiosidad de probarlo.

“La mayoría de los que se deciden por esta actividad son extranjeros, pero también hay nicaragüenses que en sus vacaciones de Navidad han venido y han disfrutado con nosotros”, cuenta la española.

Mientras realizábamos este reportaje, Randall Schulen, un extranjero procedente de Miami, Florida, utilizó el flyboard y luego de bajarse dijo que la sensación de estar en el aire “fue impresionante y no se compara con nada que haya hecho antes”.

Entretenimiento de los famosos

Esta actividad en Europa es vista como un deporte y se hizo famosa cuando el actor Leonardo DiCaprio --durante sus vacaciones por Ibiza en 2013-- fue grabado y fotografiado mientras “volaba” por los aires.

El aparato fue inventado en el 2011 por el francés Franky Zapata, un año después ya se estaba comercializando en Europa. En Centroamérica lo tiene Panamá, Costa Rica y Nicaragua.


Estos son los precios

Flyboard
90 dólares por persona durante veinte minutos.
160 dólares para dos personas durante cuarenta minutos.
200 dólares para tres personas por sesenta minutos.

Moto de agua
60 dólares una persona con un instructor durante treinta minutos.
100 dólares dos personas con un instructor durante treinta minutos.

Flybanana
20 dólares por persona en modalidad lento durante 15 minutos.
30 dólares por persona en modalidad rápido durante 15 minutos.

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