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Ningún amante de la buena comida en general debería dejar este “diamante” de lado. Es un local pequeño, pero sus dueños tienen el reto en 2015 de construir uno más amplio para suplir a la (mucha) clientela. Por ahora, su tamaño le da un toque romántico, al estilo de esas "barras de sushi" que poco a poco conquistan las ciudades del hemisferio occidental.

El sushi posee algunas características que lo hacen especial. Es rápido de preparar, sofisticado, saludable, adictivo y, en este caso, no se queda con nuestros ahorros. El restaurante se llama MakiMaki, y nació en julio pasado gracias al esfuerzo de Daniel Chavarría y Andrea Gutiérrez, una joven pareja nicaragüense que también contó con la ayuda de sus padres.

Un itamae riguroso

Chavarría cuenta que tomó cursos básicos para hacer sushi en Puerto Rico, y posteriormente indagó e investigó más para perfeccionarse y llegar donde está ahora. "Me preparé mucho antes de sacar mi primer rollo. Me apasiona la cocina y esta rama de la comida japonesa me intrigó. Requiere de mucha técnica, imaginación, sencillez y minimalismo. Aquí apenas hacemos un 5% de lo que un buen itamae (cocinero de comida japonesa) puede hacer, pero la diferencia es que lo hacemos con pasión y eso ayuda”, cuenta Chavarría, artífice detrás de cada maki (rollo).

La gran mayoría de rollos, según el cocinero, no se encuentran en otros restaurantes de sushi, pues las recetas, aunque tengan el mismo nombre, conllevan ingredientes distintos, así como presentación y preparación diferentes. La recomendación de Weekend es el plato homólogo al lugar y son rollos fritos a la usanza del país asiático con la técnica del tempura, que le brinda al bocado una combinación caliente-fría y crujiente-suave indescriptible.

La propuesta de MakiMaki es básica: ingredientes de primera calidad, frescos, un toque de imaginación y pasión. Desde la barra de sushi hasta las mesas, lo que decora los bonitos platos es salmón, atún, camarones, queso Filadelfia, aguacate, arroz cocido adobado, algas nori, jengibre, wasabi y mucho más, según la orden. Y en cada plato se palpa la preocupación por alcanzar la excelencia.

Más que sushi

Si lo narrado hasta ahora fuera todo, sería razón suficiente para visitar la cabecera del departamento de Carazo, pero no es así. Gutiérrez, que vela más por la logística, desarrolló un postre que es también insignia de la casa: el helado frito. Este consiste en una bola de helado prisionera dentro de una coraza comestible y una llamativa presentación con caramelo solidificado.

A nivel de bebidas, si querés terminar de sentirte en Japón podés pedir sake, ese rico y fuerte destilado de arroz, o bien podés ordenar suntuosos smoothies de fresa, mora, guanábana, mango, piña colada, guayaba, flor de Jamaica, etc.

Y por último, está la cerveza Moropotente. Una producción gourmet cuya cuna es Diriamba y Jinotepe, y se puede degustar clara u oscura.

¿Cómo llegar?

Para poner pie en Jinotepe basta con tomar una buseta interlocal en la parada ubicada frente a la Universidad Centroamericana, UCA, y una vez en el lugar, la dirección es: de donde fue la Lotería, una cuadra al sur, media al este. MakiMaki abre de martes a viernes, de 5:00 p.m. a 10:00 p.m., y fines de semana de mediodía a 10:00 p.m.