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Rossana Lacayo es una destacada cineasta nicaragüense de la cual tengo recuerdos vagos desde mi época de secundaria, cuando en alguna ocasión la profesora de español explicaba que en el cine nacional había varias mujeres pioneras, y por supuesto, mencionó su nombre.

Posteriormente, estando en la universidad supe más de ella por su trabajo "Brisa nocturna", del que se hablaba en diversos medios de comunicación. Los años pasaron hasta que la conocí personalmente en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica y he tenido la oportunidad de tener un acercamiento a sus últimos trabajos.

Ella conversó con Ellas de El Nuevo Diario sobre su carrera y sobre su reciente éxito: “Pikineras”.

¿Cómo llegó al cine?

Me fui a estudiar a Estados Unidos a la edad de 13 años. Primero a un colegio privado de mujeres, Madeira school, y luego hice mi carrera de economía en Duke University. Desde que estaba en Estados Unidos me interesé por la fotografía, teniendo mi primera exposición fotográfica en el Centro Banic a los 15 años.

En 1979, me gradué y regresé a Nicaragua justo cuando estaba comenzando la revolución sandinista. Me integré al recién formado Ministerio de Cultura como fotógrafa. Al poco tiempo pedí mi traslado a Incine, donde comienzo primero como productora y luego en 1984 dirijo mi primer documental: “Estos sí pasarán". En esa etapa de la revolución dirijo 6 documentales más y cuando se cierra Incine, nace mi propia compañía productora Gota Films, la cual sigue funcionando y produciendo hasta el día de hoy.

¿Encontró obstáculos por ser mujer?

En Incine era casi imposible ser directora de cine y mujer, simplemente era incompatible. En esa época, cuando hice mi primer documental, había 11 hombres directores de cine y solo una mujer: María José Álvarez. Yo logré realizar mi primer documental, porque conseguí presupuesto fuera de la institución para poder realizarlo… de ahí es que yo continué haciendo documentales con la temática de género, dedicados a la problemática de la mujer: “Un secreto para mí sola”, “Escuchemos a las mujeres” y “Hablemos a calzón quitado”, etc.

¿Cómo logró afianzarse como cineasta?

Cuando termina la revolución y se cierra Incine, yo ya tengo 10 años de trabajar en este arte y al crear mi propia compañía productora, logro seguir haciendo trabajo de cinematografía, siempre en la línea de género, entre ellos “El valor de las mujeres, la lucha por el derecho a la tierra”, “Equívoco”, “Brisa Nocturna” y más reciente, “Pikineras”.

¿Qué producción le ha dado más satisfacción?

Verdaderamente, no tengo ningún trabajo que me dé más satisfacción que otro; cada uno nace de necesidades diferentes, en coyunturas específicas y con un mensaje especial del momento. Creo que más bien cada uno forma una parte muy importante de mi vida.

Háblenos de “Pikineras”

“Pikineras” es un documental de denuncia, de reclamo por los derechos humanos más básicos de cada persona, que es el derecho al trabajo honrado para poder medio alimentar a sus hijos. Ese derecho les fue negado a muchas mujeres en el Caribe Norte de Nicaragua, por prejuicios machistas, sin ninguna base jurídica más que supersticiones de una cosmovisión corrupta a las mujeres.

Lo bueno es que estas mujeres se rebelaron contra ese sistema, quebraron las reglas ancestrales y lograron llegar a los cayos misquitos y trabajar a la par del hombre, aunque en condiciones mucho más deplorables.

¿Cuál es el aporte?

Para mí, el aporte del documental “Pikineras” es sacar a luz un problemática que ha existido durante siglos en Nicaragua, pero que nadie lo ha querido difundir, porque a nadie le conviene. Sin embargo, ya que salió, las “Pikineras” han roto muchas cadena, ya muchas de ellas tienen lanchas y créditos propios, y no dependen de la voluntad de los hombres. Actualmente, incluso hay mujeres “Pikineras” que ahora también son "Buzos".

¿Qué desafíos representa hacer un documental?

Lo más difícil en todo documental es conseguir el dinero para realizarlo. Digo esto porque es más fácil ir a una ONG y pedir dinero, pero el documental siempre está supeditado a los objetivos del donante y no a los del realizador, convirtiéndose en un "trabajo institucional" sin mucho valor artístico y muy despersonalizado.

Una vez que se consigue el presupuesto está el reto de realizar un documental que, al mismo tiempo que sea del “autor”, sea lo suficientemente subjetivo que muestre una realidad sin manipularla. Otro reto también es conseguir los personajes ideales para tu objetivo y, en ese sentido, tuve mucha suerte pues mis tres personajes son muy elocuentes.

Una artista satisfecha

El mayor premio para Lacayo es tener la satisfacción de que estos documentales han tenido una reacción positiva, tanto del público nacional como internacional, así como el hecho de que han contribuido a cambios positivos en la realidad de los personajes, por ejemplo, en el documental “San Francisco en La Chureca”, donde el personaje es un señor que vivía con treinta perros, el público nica de manera espontánea decidió contribuir económicamente a curar la catarata de los ojos de Gilberto, el personaje principal del documental.

2014 año en que “Pikineras” obtuvo el premio al mejor Documental Internacional.

El próximo documental de la cineasta es sobre el río San Juan y es también contado desde la perspectiva de una muchacha nativa de la zona.