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Los buenos hábitos en la juventud y en la madurez son una de las claves para generar resistencias a las enfermedades neurodegenerativas, pero ser consciente de la importancia de todo ello a largo plazo no es su fuerte.

Los malos hábitos en la mediana edad pueden tener graves repercusiones décadas después, generando problemas cerebrovasculares o incrementando el riesgo de demencia. David Pérez Martínez, director general de la Fundación del Cerebro, dio a conocer las claves para cuidar de su cerebro.

Hacer ejercicio

Hay estudios que evalúan la cantidad de ejercicio que se realiza y la posibilidad de deterioro cognitivo dos décadas después. Los que hacen más tienen menos deterioro cognitivo; incluso hay más evidencia científica en que el ejercicio físico previene más el deterioro cognitivo que la propia actividad intelectual. No hace falta un programa de ejercicio formal, hay que activarse, con eso cumplimos el expediente cerebral para prevenir este tipo de enfermedades.

Alimentación y descanso

Muchos de estos factores están interrelacionados. También incide en los factores de riesgo cardiovascular; la hipertensión, la diabetes y la hiperglucemia están relacionadas con el sedentarismo y con la dieta. Hay evidencias en estudios epidemiológicos de que la dieta, sobre todo cuando es rica en verduras y pescado, por los ácidos grasos poliinsaturados, el omega 3, de alguna manera retrasa la aparición de deterioro cognitivo. La dieta japonesa rica en pescado y la dieta mediterránea son dos ejemplos. Usar aceite de oliva, tomar pescado fresco, azul, volver a esa dieta tradicional es una buena herramienta.

Estimulación

No se trata de obligar al sujeto a hacer crucigramas o sopas de letras si no le gustan. El punto clave es que sea algo que motive al sujeto y que suponga un cierto reto, el aprendizaje de cosas nuevas, abandonar la rutina y si además este tipo de actividades intelectuales, como ir al cine, al teatro, escuchar música se pueden hacer en un ambiente social, mucho mejor. Interaccionas con otros, discutes o no, y eso enriquece.

El buen humor

Una persona tiene un problema de pérdida de memoria y lo mandan al neurólogo; de pérdida de ánimo y lo mandan al psiquiatra y al final es lo mismo: todo está en la misma caja. Las emociones y la cognición están muy relacionadas. Intentar enfrentarse a las cosas con un espíritu de botella medio llena y no media vacía.