•  |
  •  |

Los tríos son considerados la fantasía número uno entre los amantes. Mujeres y hombres en alguna etapa de su vida, se han interesado en saber, ¿qué tan gratificante es esa experiencia? En su libro “Sexo, ¡¿Y ahora qué digo?!”, la sexóloga Alessandra Rampolla se refiere al tema.

Rampolla señala que decidir si los tríos ¿valen la pena o no?, es algo que se torna difícil, porque para algunas personas la experiencia es muy gratificante y vale la pena repetir y para otras es un desastre total.

‘Tiene mucho que ver con cuán seguro uno está de que realmente quiere vivir una experiencia versus que solo disfrute imaginar cómo sería tal experiencia. Y esa es un área muy difícil, donde la persona tiene que llegar a una determinación’, destaca la experta en su libro.

Relaciones complejas

‘Si entre dos personas ya es complicado de por sí, acá estamos agregando un tercero que no es una persona principal en la relación de pareja, pero que obviamente se merece todo el respeto y toda la consideración. Ese tercero va a traer un montón de cosas externas con las que hay que tratar’, apunta la sexóloga.

En caso de avanzar, tiene que estar previamente negociado; tiene que saberse bien qué es lo que se va a esperar; hay que tener un plan A, un plan B y un plan C. Si las cosas no salen como imaginaban y si tal situación a mitad de camino no es como pensaban, ¿cómo van a reaccionar?, aconseja el libro.

Un aspecto que aborda la obra, es que los tríos deben estar previamente analizados, discutidos y negociados. Y, aún así, a menudo es muy difícil. Para la gran mayoría de las personas no termina siendo algo favorable porque impacta en la relación de pareja y muchas personas no pueden sobrepasar los celos, o lo extraño que les pareció, o que tal vez a uno le gustó más, o lo que fuera.  

Para algunas personas funcionan maravillosamente los tríos. Entonces, ¿quién soy yo para decir qué está bien y qué está mal? Si les gusta, entonces está bien. Pero, ojo: hay que saber que muchas veces no funciona y que es un riesgo grande que se toma en términos de mantener la integridad de la pareja. Es complicadito, apunta Rampolla.