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Es costumbre acudir a un centro de belleza o realizarse la pedicuría en casa cada cierto tiempo, para recuperar el brillo y la textura de la piel en los pies, y como acabado final, aplicar esmalte de uñas para lucir cuando utilizamos sandalias. Pero existen más métodos que vale la pena intentar.

Como rutina de todos los días, es importante lavarse los pies con agua y jabón neutro o antibacterial, así como usar piedra pómez en forma circular como si fuera un masaje. Esto puede realizarse durante la ducha. Posteriormente, se recomienda secarlos muy bien entre los dedos para evitar una infección por bacterias y hongos. El paso final es aplicar crema humectante para evitar la resequedad.

Cabe señalar que las cremas siempre se deben aplicar desde la punta de los dedos hasta la antepierna para favorecer la circulación.

Otras opciones caseras son reemplazar la piedra pómez por un cepillo suave en agua jabonosa, usar cremas exfoliantes; o colocar aceite de almendras por la noche, que combate la sequedad gracias a su hidratación profunda.

Fish Spa

Un procedimiento de cuido un poco más excéntrico es el “Fish Spa”, consiste en meter los pies en una pecera durante 30 minutos mientras un pez garra rufa, realiza un peeling… es totalmente inofensivo porque estos peces no tienen dientes. Además, al succionar suavemente las células muertas de la capa exterior de la piel, estimulan puntos de acupuntura y generan una enzima que tiene un efecto regenerador de la piel, explica PezSpa.com.

Calzado

Respecto al calzado habitual, el secreto está en la fórmula: buena horma + buen diseño = buen zapato. Por eso es que los expertos sugieren usar zapatos de horma holgada y que el tacón no exceda los 5 cm, con la intención que no maltraten los pies. Un consejo extra es que el zapato sea ciento por ciento de cuero tanto en el forro como en la capellada, que es el material externo del zapato, ya que asegura que el cuero ceda y tome la forma de tu pie. Cabe señalar que si es necesario que utilicés calcetines, estos no posean elásticos excesivamente ajustados, porque interfieren la buena circulación.

Relajación de los pies

Si al final del día tus pies se muestran hinchados, sea por el tipo de actividades que has realizado o quizás alguna enfermedad, deberías colocarlos en alto; una buena idea sería poner algún soporte que levante los extremos de la cama. Una recomendación básica es realizar ejercicios para descontracturarlos, como si fuera un juego: girá los tobillos hacia ambos lados y mueve las puntas hacia arriba y abajo.