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A veces pensativa y algunas veces, risueña, la cineasta nicaragüense, Brenda Martínez no puede evitar contener la alegría que le causa recordar sus primeros encuentros con el cine: “Todo empezó cuando uno de mis hermanos regresó a casa después de muchos años de combatir en el frente sur”. Sin duda, el regreso de su hermano y el acompañamiento de un grupo de jóvenes sobrevivientes, entre los que se destacaba Emilio Rodríguez, un fotógrafo de origen puertorriqueño, había sido una llegada que le cambiaría la vida por completo, siendo el resultado: Brenda, como la primera productora de cine nacional.

¿Cómo se concretó la idea de trabajar en cine?

Yo le dije a Emilio Rodríguez que deseaba trabajar en un proyecto para la revolución, entonces él me dijo que al siguiente día me vendría a buscar y así fue, solo que me sorprendió, porque me dijo que trabajaría en cine. Es así, como el 22 de julio de 1979, di mis primeros pasos en el Instituto Nicaragüense de Cine, Incine. Recuerdo que inicié contestando teléfonos y viendo películas para instruirme. Luego, una joven llamada Mónica Pérez, que salía a filmar, me enseñó cómo funciona el área de producción.

¿Qué aprendiste de Incine?

Empecé a trabajar duro en las filmaciones y logré convertirme en la primera productora de cine nacional, que para una mujer era muy difícil en aquella época. A la vez, fue una experiencia enriquecedora, porque pude conocer a todos los colaboradores internacionales de Incine, de Puerto Rico, Chile, México y Cuba. Además, yo era la única mujer en el equipo y viví cada momento con intensidad, revelando cada producción la lucha por una causa justa.

Después de Incine ¿A qué te dedicaste?

Tras cerrar el capítulo de Incine, pasé a dar clases de producción en el Sistema Sandinista de Televisión y fue ahí, donde formé a Mario Cabezas, Danny Pérez, Alex Sosa y Rodolfo Alegría. Después me asignaron como directora del área de filmaciones y por último, estuve como directora de servicios de producción en Televisión.

¿A qué directores nicaragüenses del cine admiras?

Trabajé con muchos directores y respeto sus conocimientos en el cine, pero fue gratificante trabajar con el director de Incine, Ramiro Lacayo y con Fernando Somarriba. Debo confesar que me gustan los grupos de cines experimentales y me encanta el área documental.

¿Crees que el cine nicaragüense ha evolucionado?

Yo creo que sí. Últimamente, veo que muchos jóvenes se van a otros países a estudiar cine y luego, regresan con una camada de propuestas interesantes, prueba de ello es el autor de “La Parka”. Entonces, he visto esas ganas de aprender cine y eso es motivador, a pesar de que nuestro país no cuenta con escuelas de cine.

¿Qué hay sobre tu familia?

Soy una madre orgullosa de tres hijos y dos nietas. En pocas palabras, soy feliz y amo con locura a mi familia. Somos muy armónicos y no hay temas tabú, todo lo tratamos con naturalidad. Decía mi esposo: “Esta es la familia más democrática que conozco”, comenta entre risas. Aunque, confieso que uno de los golpes más duro que me ha dado la vida fue la muerte de mi esposo.

¿Cuáles son tus pasatiempos?

Bailar, leer, escribir y pensar. En mi casa siempre estoy leyendo y escribiendo, pero quizás, el pasatiempo que más disfruto es estar con mi familia, me encanta el hogar y no me canso de decir, tengo la familia más hermosa del mundo.

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Publicar mi libro. Afortunadamente, cuento con un equipo poderoso que es mi familia, la que me ha empujado a publicar este libro de poemas, titulado “Desnuda”. El amor, el duelo, el erotismo y el amor por la vida son algunos temas que trae impregnado el libro.

 

Soñadora incorregible

Brenda Martínez Saravia
Profesión: Cineasta y escritora.

Uno de los trabajos que más me ha marcado fue “La educación no se interrumpió”, que se grabó en video y fue una producción que dejaba entre ver la lucha por educar y por alcanzar los deseos de libertad. Yo era la productora y Emilio la dirigía. Recuerdo que Emilio la popularizó en el extranjero y los fondos recaudados se invirtieron en ayuda para nuestro país.