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Antes de nada es conveniente tener la piel limpia y para ello no es suficiente con que te laves la cara con agua. Debes limpiar tu rostro con un jabón o una leche limpiadora, los ojos, con un producto específico, después aplicar un agua micelar, un tónico o un aceite limpiador. Una vez limpia la cara, empieza el ritual del maquillaje. Este es el orden que debes seguir en la aplicación de los productos:

1 Sérum. Desde hace unos años se ha convertido en uno de los productos imprescindibles para muchas mujeres. No es un sustituto de la crema hidratante, es un complemento, que actúa a un nivel más profundo que las cremas, reduciendo las arrugas y líneas de expresión. Su uso está recomendado a partir de los 30 años y solo tienes que aplicar cuatro gotas (una en la frente, otra en la barbilla y una en cada mejilla).

2 Contorno de ojos. La piel del contorno de los ojos es mucho más sensible que la del resto del rostro. Es una zona donde las arrugas suelen aparecer antes, además de bolsas, ojeras, hinchazón… Por eso es recomendable cuidarla de forma específica a partir de los 25 años. Aplica el contorno de ojos con pequeños toques con el dedo corazón o anular desde el interior del ojo hacia afuera.

3 Crema hidratante. La crema hidratante es fundamental siempre, aunque después vayas a maquillarte. Elige la crema más adecuada para tu tipo de piel, mejor si incluye fotoprotección.

4 Aceite facial. Es el nuevo must de belleza para la temporada. Aunque suelen aplicarse por la noche, también puedes aplicarlos por el día. Bien después de la hidratante o bien mezclando unas gotas (2-3 son suficientes) con la propia hidratante. Sus beneficios son múltiples: nutren, hidratan más en profundidad, iluminan, reparan.

5 Corrector de ojeras e imperfecciones. Para borrar cualquier signo de cansancio en tu rostro (las ojeras, principalmente) están los correctores. También ayudan a disimular granitos, rojeces y otras imperfecciones de tu rostro.