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Desde que una joven tiene su primera menstruación hasta que una señora la pierde y entra en la menopausia, la capacidad de sus órganos reproductivos, vulva, vagina, útero, trompas y ovarios, trabajan a destajo para dar lo mejor del ser humano, la vida; una recompensa que las deja físicamente agotadas, incluso con un cáncer (neoplasia) que más bien parece un castigo.

Alrededor de un 30% de las muertes por los 200 tipos de cáncer existentes se deben, dejando a un lado la carga genética, a varios factores de riesgo relacionados con la dieta y los hábitos de conducta personal: obesidad, alimentación insuficiente de frutas y verduras, falta de ejercicio físico diario, consumo de tabaco y alcohol.

Pulmón, hígado, estómago, colon y mama, según la Organización Mundial de la Salud, OMS, son los más letales, pero médicos oncólogos como Luis M. Manso Sánchez, del Hospital 12 de Octubre, centran su atención en los tumores que se desarrollan de forma exclusiva en la mujer. Todos ellos lacerantes.

“Son neoplasias malignas que afectan al sistema reproductor femenino interno y externo: de útero, el más prevalente, sobre todo endometrio; de ovarios y trompas, peligrosos debido a la ausencia de diagnóstico precoz; de cérvix, por el infeccioso virus del papiloma; vagina y vulva, inusuales pero engorrosos”, establece.

A modo de resumen, el oncólogo Luis M. Manso, del equipo que dirige el Dr. Hernán Cortés-Funes en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, concluye que los cánceres internos y externos de las mujeres se tienen que prevenir, diagnosticar y tratar con urgencia porque su salud en la edad adulta depende, y mucho, de los programas de cribado de detección precoz, las visitas reguladas al médico y la investigación.