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  • The Economist

Hace menos de un año, la mayoría de los inversionistas globales miraban a la estancada Europa, se encogían de hombros y seguían de largo. Ahora, los precios accionarios europeos están aumentando. Las 50 principales acciones selectas de la zona del euro ganaron casi 18 por ciento en los primeros tres meses del año.

Los fondos mutuales estadounidenses están sacando su dinero de otros activos para invertir en los mercados bursátiles europeos, y más efectivo pudiera estarse encaminando hacia el continente: en enero, un 18 por ciento neto de los administradores de fondos globales, habitualmente encuestados por Bank of America Merrill Lynch, eligió a Europa como la región en la que más les gustaría tener un sobrepeso en los próximos 12 meses. En marzo, 63 por ciento respondió lo mismo.

En parte, este nuevo entusiasmo por las acciones del Viejo Mundo simplemente refleja las perspectivas más deprimentes en otras partes, más una apuesta a que la relajación cuantitativa tardíamente lanzada el mes pasado por el Banco Central Europeo, que planea comprar 65,000 millones de dólares de activos financieros al mes hasta septiembre de 2016, elevará los precios de los activos en la zona del euro como hicieron programas similares en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Sin embargo, también responde a signos de que la zona del euro, por largo tiempo un lastre para el crecimiento mundial, está empezando a ayudarle.

El euro y el petróleo
Una causa del cambio de rumbo es la debilidad del euro, que ha caído en 12 por ciento frente a las monedas de los principales socios comerciales externos de la zona en el último año. La zona del euro es un exportador neto de productos, y la debilidad de la moneda está ayudándole a vender más en el extranjero. Otra es que el precio del petróleo crudo ha caído, incluso frente a un euro debilitado, reduciendo los costos de energía y materias primas de las compañías y elevando el poder adquisitivo de los consumidores.

La compra de bonos del BCE está haciendo caer más las ya bajas tasas de endeudamiento. Las condiciones del crédito se están relajando, incluso para las pequeñas y medianas empresas.

La actividad empresarial europea está aumentando a su ritmo más rápido desde mayo de 2011, según el más reciente índice compuesto de gerentes de adquisiciones de Markit, y los nuevos pedidos impulsan el crecimiento en la manufactura y los servicios. Las ventas al menudeo también están aumentando.

Los economistas están ansiosos por revisar al alza sus predicciones del crecimiento. La región en general creció en un mero 0.9 por ciento en 2014. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, un grupo de análisis de países ricos, ahora estima que la zona del euro crecerá en 1.4 por ciento en 2015 y en 2 por ciento en 2016. El BCE y las agencias calificadoras del crédito y los bancos de inversión piensan de manera similar.

Más confianza
Alemania, donde los salarios reales están aumentando, hará más por sacar a la zona del euro del pantano, pero se espera que Francia e Italia, hasta ahora rezagados, muestren también un crecimiento ligeramente más animado. El Banco Central de España piensa que su economía crecerá en hasta 2.8 por ciento este año.

Todo esto está ayudando a las compañías que producen los bienes y servicios que los clientes compran cuando tienen un poco más de efectivo en sus bolsillos y un poco más de confianza en el futuro.

Analistas están mejorando las estimaciones de ingresos para los fabricantes de autos y sus proveedores, las compañías de tecnología, los grupos hoteleros y dedicados al ocio, las firmas de medios y servicios financieras, y la atención médica y las empresas químicas se están uniendo a sus filas, dijo Sharon Bell de Goldman Sachs, un banco de inversión.

Empecemos con el tamaño: las innumerables pequeñas empresas de Europa siguen en un estado de ánimo de esperar y ver, en vez de lanzarse por el crecimiento. Un índice de las condiciones empresariales recopilado por Ueapme, un grupo de cabildeo de pequeñas empresas, ha estado ascendiendo tímidamente desde principios de 2013.

Repunte en la demanda
Chloe Magnier, de CM Economics, una compañía de investigación, explica que las empresas más grandes siempre se benefician primero de un repunte en la demanda. Se requiere tiempo antes de que transfieran pedidos a proveedores más pequeños. También es más probable que las empresas más grandes cosechen las ganancias de un euro más débil. Sanofi, un fabricante de medicamentos francés, estima que los movimientos cambiarios añadieron 3 por ciento a su crecimiento de ingresos en el cuarto trimestre de 2014.

Aunque muchas compañías europeas grandes compensan sus exposiciones cambiarias en cierta medida, usando instrumentos financieros y trasladando la producción a donde están sus clientes, casi todas disfrutan de un impulso en sus balances generales por el cambio de sus ingresos en moneda extranjera a una moneda local más débil.