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  • The Economist

Las fusiones entre los fabricantes de equipo de telecomunicaciones tienen un historial terrible. En 2006, Alcatel, un conglomerado de telecomunicaciones francés en problemas, fue presionado para fusionarse con Lucent Technologies, un descendiente del coloso estadounidense AT&T. El confuso resultado desperdició efectivo durante ocho años y causó que su precio accionario cayera en casi 75 por ciento.

La experiencia de fusión de Nokia difícilmente fue mejor. En 2007, la firma finlandesa formó una empresa conjunta con Siemens, que avanzó tambaleándose hasta que Nokia compró su parte a su socio alemán en 2013.

Por tanto, la noticia, anunciada el 15 de abril, de que Nokia y Alcatel-Lucent habían acordado unirse, aunque no inesperada, causó gestos de fastidio.

No obstante, tiene sentido. Nokia ha retomado la rentabilidad y Alcatel-Lucent está en camino de hacerlo, pero cada empresa es demasiado pequeña en sí misma para competir en el mercado mundial del equipo de telecomunicaciones. Este es dominado actualmente por dos empresas: Ericsson de Suecia y Huawei de China.

La facturación combinada de Nokia y de Alcatel-Lucent el año pasado fue de 34,500 millones de dólares, más que los 33,000 millones de dólares de Ericsson. Sin embargo, la fusión gira en torno “principalmente al alcance, no a la escala”, dijo el presidente de Nokia, Risto Siilasmaa.

Las dos empresas son complementarias. Alcatel-Lucent es fuerte en enrutadores de Internet, por ejemplo, pero su operación inalámbrica es pequeña. La operación de redes inalámbrica de Nokia, por el contrario, es casi demasiado dominante: ahora representa 88 de sus ingresos, porque la firma finlandesa vendió su operación de teléfonos móviles a Microsoft en 2014. Alcatel-Lucent es más fuerte en Estados Unidos, gracias a sus raíces históricas, mientras que Nokia es un poco más eurocéntrica.

Pudieran ayudarse una a la otra a mejorar su desempeño en China.

Aun así, hay mucho que pudiera salir mal y, a juzgar por la experiencia pasada, bien podría ser así.

Para empezar, las fusiones transfronterizas conducen frecuentemente a choques culturales, y tanto Alcatel como Nokia ya están haciendo frente a algunas combinaciones culturales confusas por sus fusiones anteriores. Michel Combes, el director ejecutivo de la primera, argumenta que ambas compañías son completamente internacionales, y Nokia ahora tiene más directores de líneas de negocios franceses que Alcatel-Lucent. Sin embargo, deben encontrarse 956 millones de dólares de sinergias operacionales para fines de 2019, y a Bengt Nordstrom de Northstream, una firma consultora, le preocupa que se requieran recortes de costos para lograrlo, lo cual hará más difícil la cohabitación.

Esta no es una fusión de iguales. Nokia está comprando Alcatel en un intercambio directo de 0.55 de una “nueva acción de Nokia” por una de Alcatel-Lucent. Los accionistas de Nokia terminarán con 66% de la nueva compañía, y su presidente y director ejecutivo asumirá los mismos puestos en el grupo combinado. Su marca será Nokia y sus oficinas centrales estarán en Finlandia.

Sin embargo, el gobierno francés, por lo regular proteccionista y del cual se habría esperado una dura respuesta en el pasado, ha dado una cálida bienvenida al acuerdo.

Eso es en parte porque Nokia ha prometido no recortar más empleos de los que Alcatel-Lucent ya estaba planeando, según el plan de recuperación que había estado llevando a cabo antes de que se acordara la fusión. En realidad, ha prometido crear 500 puestos de investigación adicionales en Francia, y financiar la innovación digital y de telecomunicaciones. También, sin duda, porque Alcatel-Lucent ha tenido la espalda contra la pared durante tanto tiempo que es difícil concebir algún destino mejor para ella. Más que todo, refleja la ardiente creencia del gobierno francés en que Europa necesita más potencias digitales de gran escala para lanzarse al mundo y ganar.

Sin embargo, es extraño que, hace apenas dos semanas, el ministro de Economía, Emmanuel Macron, interviniera para impedir que Orange, la empresa de telecomunicaciones más grande de Francia, vendiera Dailymotion, un sitio de alojamiento de videos, a un comprador de Hong Kong, provocando en su lugar una oferta rival de parte de Vivendi, una firma francesa. Si Dailymotion es un activo nacional estratégico, es difícil ver por qué Alcatel, empresa insignia del índice de compañías selectas CAC-40 de Francia hasta su reciente declinación, no lo es.

Nokia está comprando Alcatel en un intercambio directo. Su marca será Nokia y sus oficinas centrales estarán en Finlandia.