• |
  • |
  • The Economist

"Creo que todos en este país tienen un sueño escondido en la cabeza, el sueño secreto de la tierra, un pequeño terreno que los haga sentir seguros, una reserva oculta contra los mil infortunios que pudieran suceder".

Eso dice Pilar Ángel, una de los tres hermanos que son los narradores de "La Oculta", nueva novela de Héctor Abad Faciolince, uno de los principales escritores de Colombia.

La Oculta es la granja familiar de 150 años de antigüedad de los Ángel en Antioquia, una de las provincias más emprendedoras y conservadoras de Colombia. La novela finamente elaborada de Abad no solo expone las actitudes contrastantes de los narradores hacia el sexo, la vida rural y la tradición en un país que se moderniza, sino también cuenta en forma de ficción la verdadera historia de un intento por crear una clase media rural en Colombia.

POSESIÓN DE TIERRA
Al hacerlo, proyecta una luz evocadora sobre el perdurable atractivo de la tierra en Latinoamérica y sobre la corriente subyacente de violencia que ha conllevado.

El conflicto en torno de la tierra es la historia más antigua de la región y se remonta a antes de la conquista ibérica. Los conquistadores españoles y portugueses instalaron un patrón singularmente desigual de posesión de tierras, sostenido por la servidumbre y la esclavitud.

Eso radica en la raíz de la desigualdad de la región e hizo de la reforma agraria una de las grandes batallas ideológicas del siglo XX. Cuando se dio, la reforma a menudo destruyó granjas eficientes sin crear una alternativa que funcionara y fue demasiado tarde para impedir que los campesinos pobres inundaran las ciudades.

Sin embargo, hubo excepciones. Abad relata la colonización del sudoeste de Antioquia, entonces una extensión remota y montañosa de nada salvo "árboles, bestias salvajes, aves, torrentes, matorrales, serpientes, mariposas, barrancos y mosquitos". En la década de 1850, dos mercaderes a quienes el gobierno había concedido el área en pago de bonos reunieron a familias jóvenes y les ofrecieron parcelas a cambio de mano de obra comunal. Su visión precursora fue la de "una sociedad libre de propietarios con tierras, acomodados y felices".

Gracias a la llegada del café, funcionó. A diferencia de Centroamérica o Brasil, la mayor parte del café de Colombia lo cultivan pequeños o mediados propietarios. Las colinas de Antioquia y las provincias del sur están plagadas de casas campestres pintadas de colores brillantes y adornadas con flores.

Sin embargo, la Arcadia se perdió. Durante las últimas siete décadas, la Colombia rural ha visto una violencia persistente, en parte batalla por la tierra pero, principalmente, por el botín y la ideología. Los guerrilleros y secuestradores de las FARC llegaron a La Oculta, y luego los paramilitares que usaban sierras eléctricas como armas para matar. Desde los años 80, unos cinco millones de colombianos han huido de las tierras para escapar de las amenazas o la violencia.

Es la desunión familiar lo que condena a La Oculta. Jon, un neoyorquino negro que es la pareja de Antonio --el hermano gay de Pilar--, no comparte o comprende la antioqueña "locura por las granjas", "este ancestral y anacrónico apego a un pasado campesino". Sin embargo, la mayoría de los latinoamericanos sí. Durante siglos, basaron su identidad y su única esperanza de seguridad económica en la tierra, la aún venerada pachamama (madre tierra) de los incas.

Si se mudaron a las ciudades fue porque querían más que subsistir. Muchos migrantes conservan lazos con sus aldeas ancestrales. Conservan sus lotes familiares y sueñan con regresar a ellos. Una razón para la baja tasa de ahorros de Latinoamérica es la preferencia de su gente por la tierra, los ladrillos y la mezcla.

OPORTUNIDAD
La agricultura está arraigada en el pasado de Latinoamérica, pero también es parte de su futuro. La región está de algún modo menos urbanizada de lo que a menudo se pensaba: aunque oficialmente 76% de los latinoamericanos son residentes urbanos, un estudio de 2005 realizado por el Banco Mundial encontró que 42% viven en las afueras de las grandes ciudades, en lo que pudiera ser clasificado como el campo.

Bendecida con abundantes tierras, Latinoamérica puede ayudar a alimentar al mundo. Muchos países han disfrutado de revoluciones agrícolas en las dos últimas décadas, aplicando la tecnología a la agricultura de exportación comercial. Hay posibilidad de que esto beneficie a los agricultores en menor escala tanto como a la agroindustria. El principal aspecto ausente es buen transporte, servicios públicos y seguridad en el campo.

En Perú, una explosión de construcción de carreteras rurales y la propagación de los teléfonos móviles están transformando las partes más pobres del país. Los ingresos rurales se elevaron en más de 7% al año entre 1994 y 2011, arrojó un estudio realizado por Richard Webb, expresidente del Banco Central del país.

La conectividad misma ayudará a hacer al campo más seguro. Ese es también el mayor premio potencial de las conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC.

"La Oculta" termina con Pilar aferrándose a la casa de la granja, tras vender la tierra para casas de fin de semana que aprovechan un planeado vínculo carretero con Medellín. De una u otra forma, el sueño rural sigue vivo en Latinoamérica.

Bendecida con abundantes tierras, Latinoamérica puede ayudar a alimentar al mundo. Muchos países han disfrutado de revoluciones agrícolas en las dos últimas décadas, aplicando la tecnología a la agricultura de exportación comercial.