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  • The Economist

No está en claro la razón por la cual el presidente de Volkswagen, Ferdinand Piech, fracasó para remover al director ejecutivo de la compañía, Martin Winterkorn. La mayoría de los observadores estima que la pareja se peleó por la estrategia de VW, pero les asombra que el astuto Piech, miembro de la familia que controla al fabricante de autos alemán, se viera obligado a renunciar el 25 de abril en vez de provocar la salida de Winterkorn.

Lo que es obvio es que, en sus 22 años como director ejecutivo de la compañía y luego presidente, la obsesión de Piech con volverla el fabricante de autos más grande y mejor del mundo le ha dejado con algunas debilidades importantes, tanto en su marca original VW como en el mercado estadounidense.

Tras deshacerse del anterior director ejecutivo del grupo, Bernd Pischetsrieder, en 2006, a través de una combinación de desprecio público y una campaña tras bastidores, Piech probablemente estimó que el mismo truco funcionaría de nuevo. En una entrevista reciente publicada en Der Spiegel, revista noticiosa, dijo que estaba "distanciado" de Winterkorn.

Esta vez, sin embargo, otros miembros del consejo supervisor del grupo respaldaron al director ejecutivo.

La derrota de Piech deja a Winterkorn como el favorito para sucederlo en la presidencia del consejo supervisor, organismo poderoso que designa a los ejecutivos del fabricante de autos y debe aprobar las grandes decisiones sobre estrategia. La pregunta ahora gira en torno a qué podría hacer Winterkorn de manera diferente.

ESTADO DE LA COMPAÑÍA
En muchos aspectos, Piech deja a la compañía en buena posición. Al construir fábricas en todo el mundo y hacer una serie de adquisiciones, desde Bentley, fabricante de autos de lujo, hasta Scania, fabricante de camiones, ha hecho de Volkswagen el segundo fabricante de vehículos más grande del mundo, solo detrás de Toyota. El año pasado produjo más de 10 millones de vehículos y registró una utilidad neta de 12,000 millones de dólares.

Esta búsqueda incesante de envergadura probablemente termine. La atención más bien se volcará en sintonizar algunas áreas de bajo desempeño de la empresa. VW depende fuertemente de sus líneas prémium Audi y Porsche para sus utilidades, y por tanto es vulnerable a una desaceleración en el extremo superior del mercado. Los resultados del primer trimestre publicados esta semana demostraron que los márgenes operativos sobre los autos más humildes que llevan la insignia VW, que representan casi la mitad de las ventas por volumen del grupo, fueron peores al 2% esperado.

LOS RETOS
VW espera estimular estos márgenes a 6%, alrededor del promedio del grupo, pero esto será difícil. Un plan de recorte de gastos de 5,600 millones de dólares para los autos de marca VW está en marcha, y la compañía está introduciendo en todo el grupo el MQB, una "plataforma" modular que le permitirá producir los cimientos de dos quintas partes de todos sus autos a partir de un conjunto de partes. Eso eventualmente ahorraría dinero, aunque su implementación está resultando más costosa de lo que se esperaba.

Trasladar el trabajo de las fábricas alemanas de VW a fábricas extranjeras, o reducir el enorme presupuesto de investigación del grupo, sería casi imposible de llevar a cabo para Winterkorn, y de quienquiera que lo suceda como director ejecutivo. El estado de Baja Sajonia tiene una participación del 20% de los votos en el consejo supervisor, y por tanto un veto sobre las decisiones estratégicas según una ley aprobada cuando la firma fue privatizada en 1960. Los sindicatos también tienen representación en el consejo, con un hombre del sindicato que incluso actúa como presidente hasta que sea elegido el sucesor de Piech. Es probable que ambos se resistan a cualquier gran recorte de empleos en Alemania.

Arreglar sus problemas en Estados Unidos será igualmente difícil. La participación de VW en el segundo mercado más grande del mundo, ya insignificante, está decayendo. Su gama de vehículos utilitarios, el estilo de autos de más rápido crecimiento en Estados Unidos, es limitada y no está aumentando. VW está lanzando tardíamente lo que Winterkorn llama "la mayor ofensiva de vehículos utilitarios en la historia de la compañía". Cambiar las percepciones de la marca en Estados Unidos será una tarea más larga y más difícil.

Sin embargo, los inversionistas que esperan que la salida de Piech indique un cambio aún más radical en la estrategia probablemente se sentirán decepcionados. El consejo quizá simplemente haya elegido respaldar a Winterkorn, cercano a los 70 años de edad, en vez de Piech, más de una década mayor, porque el más joven es una mejor apuesta a largo plazo a que las cosas sigan como hasta ahora.