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  • The Economist

Como golpe de mercadotecnia, conseguir que un logotipo aparezca en más de 100 millones de tarjetas de identidad nacional es difícil de superar. Mastercard está a punto de lograr esta hazaña de marca cuando se lancen nacionalmente las tarjetas electrónicas de identificación y de pago de Nigeria, que actualmente están en su etapa piloto.

Ofrecer servicios financieros a clientes que anteriormente no tenían acceso a ellos es otro aspecto de la fintech (tecnología financiera), y a menudo comienza con los pagos.

Mundialmente, unos 2,500 millones de personas, más de la mitad de la población adulta, carecen de cuentas bancarias. Esta exclusión financiera deja a los pobres dependiendo de formas de ahorro informales, como una caja bajo el colchón, y pidiendo prestado a través de prestamistas que ofrecen dinero hasta el siguiente día de pago a precios exorbitantes. 

Los expertos en desarrollo intentaban lograr que los bancos abrieran sucursales en lugares remotos. Ahora hablan con entusiasmo de las finanzas sin bancos, basadas en pagos móviles o planes basados en tarjetas de identificación del tipo de las que está lanzando Nigeria.

Pago con celulares

En África, solo una de cada cuatro personas tiene una cuenta bancaria, pero ocho de cada 10 tienen acceso a un teléfono celular. Un primer éxito de la fintech fue M-Pesa, un plan de pagos basado en teléfonos en Kenia que fue lanzado en 2007 por Safaricom, un grupo de telecomunicaciones. Al entretejer una red de agentes que vendían tiempo aire con algo similar a una red bancaria, el plan abrió los pagos baratos e instantáneos a las masas. 

Ahora lo usan tres cuartas partes de los 22 millones de adultos de Kenia, y ha engendrado a un primo de ahorros y préstamos, M-Shwari, que ha inscrito a nueve millones de clientes y atraído depósitos por 1,600 millones de dólares en los dos primeros años. Emite abundantes préstamos también, los cuales son mucho más baratos de administrar y más fáciles de distribuir masivamente que los planes de microcrédito alguna vez favorecidos por la gente dedicada al desarrollo.

En India, el plan Jan Dhan Yojana, lanzado el año pasado por el Primer Ministro Narendra  Modi, pretende ofrecer a cada familia india una cuenta bancaria para 2018. La mayoría de ellas están con prestamistas establecidos operados por el Estado, pero el Gobierno está emitiendo licencias poco reglamentadas para “bancos de pagos”, diseñadas para atraer a compañías de telefonía móvil. Por ahora, la nueva generación de instituciones financieras no prestará dinero y recibirá solo depósitos pequeños.

En Sudáfrica, se han adoptado rápidamente las “tarjetas inteligentes” emitidas por el gobierno y vinculadas a cuentas en las cuales pueden pagarse las pensiones.

Esos planes estaban plagados de fraudes, particularmente en lugares con bajas tasas de alfabetización. 

Cuentas e identidad

La identificación biométrica hace que sea mucho más fácil y más barato verificar la identidad de una persona, y esa es la razón por la cual Mastercard quiso involucrarse en el lanzamiento nigeriano. Un vínculo fuerte entre las cuentas y la identidad de los usuarios ayuda con la integración a los sistemas de remesas mundiales, que necesitan poder rastrear el dinero para satisfacer a los reguladores occidentales.

Como con M-Pesa, los planes de pago a menudo progresan para luego ofrecer crédito, dejando a los bancos fuera de la acción. Los países pobres también se están convirtiendo en terrenos de prueba para los préstamos a los consumidores con historiales crediticos irregulares o inexistentes. 

En la mayoría de los países ricos, los burós de crédito ofrecen a los prestamistas abundante información. En los mercados emergentes, las empresas impulsadas por la tecnología como Cignifi, un grupo estadounidenses con operaciones en Brasil, Ghana y México, tratan de generar historiales crediticios con base en cosas como los registros de llamadas de telefonía móvil.

Cada vez más, los consumidores en países pobres están siendo evaluados para la concesión de préstamos de la misma forma que sus contrapartes en el mundo rico.