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Al menos 33 personas, dos de ellas periodistas, murieron en un atentado suicida contra unos jefes de tribus y unos responsables militares iraquíes en Abu Ghraib, un ex bastión de la insurrección a 25 kilómetros al oeste de Bagdad. El ataque ocurrió cuando un suicida a bordo de un coche bomba se lanzó contra un grupo de responsables tribales y militares que visitaban un mercado tras salir de una reunión de "reconciliación nacional", explicó una fuente del ministerio del Interior.

En el atentado murieron 33 personas y otras 46 resultaron heridas, según la misma fuente. El general Qassem Atta, portavoz de las operaciones de seguridad en la zona de Bagdad, dio otra versión del ataque y señaló que el suicida había hecho explotar un cinturón lleno de explosivos. Según la cadena pública Iraqiya, tras la explosión se produjo un tiroteo entre un grupo de insurgentes refugiados en viviendas cercanas y los militares. La televisión mostró imágenes de militares que disparaban contra edificios.

Dos periodistas de la cadena televisiva iraquí privada Al-Baghdadiya, Haidar Hachem y Soheib Adnan, figuraban entre los muertos. Otro periodista, Ibrahim al-Kateb, de Iraqiya, resultó herido. Al-Baghdadiya es el canal para el que trabajaba Muntazer al-Zaidi, el periodista que lanzó sus zapatos al ex presidente estadounidense George W. Bush en diciembre de 2008, cuando éste visitó Bagdad.

Según las últimas cifras suministradas a la AFP por el Observatorio Iraquí de la Libertad de Prensa, al menos 246 periodistas, 22 de ellos extranjeros, han muerto desde la invasión estadounidense de Irak en marzo de 2003. La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) se declaró horrorizada por el atentado. Abu Ghraib es conocida por su siniestra prisión, que se cerró en 2006 tras descubrirse que militares estadounidenses cometieron abusos contra presos iraquíes.

Desde entonces, los grupos rebeldes y Al Qaida han permanecido muy presentes en la ciudad, pese a la fuerte implantación del ejército iraquí y de los "sahwa", ex insurgentes sunitas que luchan ahora contra sus antiguos compañeros de armas. El atentado se produjo pocos días después de que el ejército estadounidense anunciara la retirada de 12 mil hombres antes de septiembre, acelerando así su salida de Irak.

Las autoridades iraquíes aseguran estar listas para garantizar el orden tras la retirada de las tropas estadounidenses. Sin embargo, persiste la preocupación por las carencias de las fuerzas locales de seguridad ante ataques y atentados que, pese a haber disminuido, siguen siendo diarios. Asimismo, un policía murió en la explosión de una bomba contra el director de la policía de Al Riyad, al oeste de Kirkuk, a 255 kilómetros al norte de Bagdad. En Hamdaniya, un pueblo cristiano a 25 kilómetros al noreste de Mosul (norte), un médico y el hijo de un responsable local murieron y otras seis personas resultaron heridas en un atentado con coche bomba.