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  • EFE

El estado de Florida (EE.UU.) se alista para pedir perdón "por una parte vergonzosa de su historia", en la que decenas de niños murieron, fueron torturados o abusados en un reformatorio que funcionó durante más de un siglo.

"Ellos se merecen una disculpa desde hace mucho tiempo. Y el paso de hoy es un gran paso, pero no el último", aseguró Richard Corcoran, presidente de la Cámara de Representantes de Florida, sobre dos resoluciones que analiza el Legislativo en ese sentido.

Una de las iniciativas avanzó hoy en el Senado estatal en presencia de docenas de personas que de niños fueron enviados a ese centro y recordaron como una pesadilla los maltratos físicos que sufrieron.

Las medidas reconocen como "una parte vergonzosa de la historia del estado de Florida" la operación del Arthur G. Dozier for Boys, a donde eran enviados menores por faltas como fumar o ausentismo escolar.

Según una de las resoluciones, resultan "creíbles" los reportes de abusos físico, psicológico y sexual" por miembros del personal de la escuela, fundada en 1900 y clausurada en 2011, que estaba ubicada en la localidad de Marianna, en el norte de Florida.

A partir de 2013 fueron exhumados los restos humanos que contenían 55 tumbas anónimas, de los cuales al menos tres fueron identificados en 2014 mediante pruebas de ADN.

Investigadores de la Universidad del Sur de Florida (USF) lograron la identificación de Thomas Varnadoe, de 13 años, Earl Wilson, de 12, y George Owen Smith, de 14.

El antiguo reformatorio, que albergó también a huérfanos y a niños de hasta cinco años, ha sido objeto de varias investigaciones después de que antiguos alumnos de los años cincuenta y sesenta comenzaran en 2005 a denunciar que el personal y guardas infligían castigos físicos y abusaban sexualmente de ellos.

En 1929 el reformatorio disponía de un edificio de detención con once habitaciones de cemento y dos módulos (uno para estudiantes blancos y otro para negros) construido para albergar a los alumnos violentos.