•   Rabat, Marruecos  |
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  • EFE

Un joven marroquí de 29 años con una discapacidad mental lleva veinte años encadenado por su propia familia en una aldea de la región de Larache, en el norte del país, según contó hoy el padre al sitio electrónico local "alyaoum24.com".

El padre del joven justificó su acto por la difícil enfermedad de su hijo, Abdelatif el Jarraz, al que tiene atado con cadenas para impedirle arañar y comer la tierra o el plástico, pues es incapaz de distinguir las cosas.

A pesar de estar encadenado, el enfermo intenta escarbar en el suelo de la propia casa para extraer tierra y comerla, añadió la fuente.

El diario describió la extrema pobreza de la familia que vive en una "barraca parecida a un establo que carece de las condiciones mínimas para vivir".

El padre subrayó que tiene ocho hijos mayores de edad, cinco de ellos mudos y que sufren también de enfermedades mentales, y subrayó que intentó tratarlos en el pasado pero los médicos le aseguraron que son trastornos causados por problemas de consanguinidad.

No es esta la primera vez en que salen a la luz casos similares en Marruecos, un país donde por otro lado la sanidad pública tiene a los enfermos mentales en condiciones "alarmantes", según denuncias del oficial Consejo Nacional de Derechos Humanos.

Conforme a cifras del Ministerio marroquí de Sanidad publicadas recientemente, una familia de cada cuatro tiene una persona con que sufre alguna discapacidad, lo que equivale a 2,2 millones de personas.