•   Erbil, Irak  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Una niña cristiana secuestrada por el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en el norte de Irak hace tres años, y dada en adopción a una familia que le inculcó el islam, ha podido regresar con su familia.

Cristina, de 6 años, se ha reencontrado con su madre, su padre, sus hermanos y primos en el campo de desplazados de Ashti, a las afueras de Erbil, donde la recibieron entre lágrimas de alegría y con un par de crucifijos en la mano, que ahora la pequeña luce en el cuello.

La menor estaba en estado de shock y se quedaba paralizada al ver a otros niños jugando en el campo de desplazados, pero fue bien alimentada y se encuentra sana, puesto que la familia musulmana que la acogió tras el secuestro la trató bien, indican a Efe sus familiares.

"Los combatientes del EI arrancaron a la niña de mi corazón como si hubiesen sacado un trozo de mi cuerpo", afirma la madre de Cristina, Aeda Hana Nuh, de 50 años, al recordar el secuestro ocurrido el 22 de agosto de 2014, cuando la pequeña apenas tenía tres años, en la comarca de Al Hamdaniya.

El EI ocupó Al Hamdaniya, de mayoría cristiana, ubicada a 36 kilómetros al suroeste de Mosul, a comienzos de agosto de ese año.

Los radicales dieron tres opciones a las familias: convertirse al islam, pagar el impuesto de los no musulmanes o abandonar sus hogares y dejar todas sus pertenencias.

Los vecinos pasaron 20 días encerrados en casa, pero entonces los yihadistas los sacaron a la fuerza y los llevaron cerca de una mezquita. Uno de los radicales les preguntó: "¿Por qué no os habéis convertido al islam?, relata su padre, Jedr Azo Toma, de 67 años.

"Sí, vamos a convertirnos, ¿por qué no?", fue la respuesta, aunque no especifica, mientras cuenta su relato, si finalmente lo hicieron.

Los combatientes separaron a los hombres de las mujeres y uno de los yihadistas le arrebató la niña a su madre, que fue amenazada de muerte al suplicar que no se la llevaran.

La madre acabó finalmente en una camioneta que la trasladó a la zona que separaba al EI del ejército kurdo "peshmerga", para llegar finalmente al campo de desplazados en Erbil.

Nuh asegura que en estos tres años no perdió la esperanza de volver a ver a su hija y no paró de rezar a Dios, mientras el padre, por contra, sí la perdió: "Lloramos como nunca lo habíamos hecho", cuenta, y su tristeza duró hasta que supieron que estaba viva.

Eso ocurrió el pasado 9 de junio, cuando un hombre sin identificar llamó al padre de Cristina para decirle que la niña estaba en Mosul con una familia musulmana, que deseaba entregársela, explica a Efe el primo de la menor, Moataz Basem Azo, de 28 años y que regenta un restaurante popular en Erbil.

El padre de acogida, que no quería ser identificado, sabía desde dos años antes quiénes eran los parientes de Cristina, pero no logró contactar con ellos al no poder salir de las zonas controladas por el EI en el oeste de Mosul, donde ahora se libra la batalla final para expulsar a los yihadistas de su principal feudo en Irak.

El hombre acogió a Cristina en 2014, cuando en una mezquita del oeste de urbe vio a un grupo de niñas secuestradas por los yihadistas entre los que estaba la menor, llorando, y uno de los combatientes se la entregó para que la cuidara.

La familia vivía en la zona industrial Al Mulauaza, ubicada en la periferia oeste de Mosul, que fue liberada el pasado 19 de marzo. En estos últimos dos meses, intentaron contactar con la familia de Cristina hasta que el hombre que no quiso ser identificado lo logró.

"Es vuestra niña y os la podéis llevar cuando queráis", les dijo, antes de añadir que estaban "preparados" para entregarla.

Los padres, el hermano y el primo de Cristina acudieron entonces al barrio donde vivían, acompañados de la Policía local, pues tenían miedo de que fuese una trampa para secuestrarlos.

Finalmente llegaron al domicilio de la familia musulmana, que les entregó a la menor sin pedir nada a cambio: Tres años después, Cristina vuelve a estar con sus seres queridos.