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Este viernes 13 estará marcado por una fuerte tormenta magnética, que según el centro meteorológico ruso, Fobos y la agencia de noticias TASS, afectará a la Tierra durante varios días.

El fenómeno que se origina por la llegada de viento solar al planeta tierra, se extenderá hasta el 14 de octubre. Incluso, el campo magnético terrestre podría sufrir alteraciones desde dos días antes a esa tormenta, que prolongará sus efectos hasta el 15 de este mes.

Este fenómeno podría tener influencia en el planeta con auroras boreales  y grandes apagones.

Según indican los especialistas, la tormenta magnética podría causar fallos en los dispositivos electrónicos y aumentar el riesgo de accidentes, debido a que existe la opción de que perjudique a los equipos de navegación y telecomunicaciones.

Asimismo, habrá quienes al ser más sensibles a estas situaciones meteorológicas, tendrán más probabilidades de sufrir molestias físicas, como dolores de cabeza, nerviosismo, irritabilidad, agotamiento o ansiedad.

En septiembre pasado, la NASA detectó dos potentes erupciones solares, una de ellas es la más intensa registrada desde el inicio de este ciclo de actividad solar en diciembre de 2008.

Según el Centro de Predicción de Meteorología Espacial (SWPC), estas erupciones llamadas de "categoría X" perturbaron las comunicaciones de radio de alta frecuencia durante una hora del lado de la Tierra frente al Sol y también las comunicaciones de baja frecuencia utilizadas en la navegación.

Las dos erupciones se produjeron en una región activa del Sol donde ya había ocurrido una erupción de intensidad media días antes a estas otras dos.

Durante el ciclo actual del Sol, que comenzó en diciembre de 2008, la intensidad de la actividad solar disminuyó bruscamente, abriendo el camino al "mínimo solar".

Los ciclos solares duran un promedio de once años.

Al final de la fase activa estas erupciones se vuelven cada vez más raras, pero pueden no obstante ser potentes.

Las tormentas solares son el resultado de una acumulación de energía magnética en algunos lugares.

Estos chorros de materia ionizada se proyectan a gran velocidad en la corona del Sol y más allá, hasta cientos de miles de kilómetros de altitud.