elnuevodiario.com.ni
  • |
  • |
  • AFP

Representantes del gobierno de Barack Obama y de Irán se reunieron por primera vez hoy en La Haya al margen de la conferencia de ayuda a Afganistán, donde los históricos enemigos encontraron una causa común en la lucha contra el narcotráfico en este país. "A lo largo de la conferencia, nuestro representante especial para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, se entrevistó de forma breve y cordial con el jefe de la delegación iraní", explicó Clinton.

Estados Unidos e Irán, enfrentados desde hace décadas, coincidieron en la necesidad de luchar contra el tráfico de drogas que gangrena a Afganistán, aunque el delegado iraní criticó el envío de refuerzos militares estadounidenses a la región. "El tráfico de drogas, la propagación del extremismo violento, la gestión del agua, la electrificación y la irrigación son desafíos regionales que exigirán soluciones regionales", afirmó Clinton.

La secretaria de Estado norteamericana se expresaba ante una asamblea sobre la reconstrucción de Afganistán ante representantes de 90 países, en presencia del presidente afgano, Hamid Karzai, y del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. El vicecanciller iraní, Mohammad Mehdi Ajundzadeh, coincidió en la necesidad de erradicar el narcotráfico en Afganistán, de donde procede el 90% de la heroína que se vende en todo el mundo.

"La República Islámica de Irán saluda las propuestas de cooperación hechas por los países contribuyentes en Afganistán y está dispuesta a participar en los proyectos destinados a combatir el tráfico de droga y en los de desarrollo y reconstrucción en Afganistán", afirmó. Pero Ajundzadeh dejó claro que Estados Unidos e Irán están lejos de una reconciliación, al sostener que la presencia de tropas extranjeras en Afganistán no estaba mejorando la seguridad en ese país. "La presencia de fuerzas extranjeras no ha mejorado las cosas y pareciera que el aumento de fuerzas extranjeras también será ineficaz", consideró el diplomático iraní.

4,000 soldados estadounidenses entrenarán a las fuerzas afganas
Más de la mitad de los 70.000 soldados extranjeros (procedentes de 42 países) que combaten a la insurgencia de los talibanes en Afganistán son de nacionalidad norteamericana. El presidente estadounidense Barack Obama reveló el viernes pasado la nueva estrategia de Estados Unidos en Afganistán, que incluye el envío de 4.000 soldados para entrenar a las fuerzas de seguridad afganas, aparte del ya anunciado refuerzo del contingente norteamericano con 17.000 hombres.

Irán y Estados Unidos rompieron relaciones diplomáticas hace tres décadas, y el presidente George W. Bush, que cedió el cargo a Obama en enero, consideraba que la República Islámica formaba parte de un "eje del mal". Pero tanto Estados Unidos como Irán, un país de confesión islámica chiita, son enemigos jurados de las milicias talibanes, musulmanes sunitas, que gobernaron Afganistán de 1996 a 2001, cuando fueron derrocados por la coalición internacional liderada por Washington.

Obama tendió la semana pasada una mano a Teherán, al desear un "nuevo inicio" en las relaciones bilaterales en un video enviado a las autoridades y al pueblo iraní con motivo del Año Nuevo persa, el 20 de marzo. Hoy en La Haya Clinton prometió una ayuda estadounidense de 40 millones de dólares para la organización de las elecciones afganas del 20 de agosto próximo y respaldó la estrategia del presidente afgano Hamid Karzai de dialogar con los talibanes moderados y con ex miembros de la red Al Qaida de Osama bin Laden que rechacen la violencia.

"Debemos apoyar los esfuerzos del gobierno de Afganistán por separar los extremistas de Al Qaida de los talibanes que se sumaron a sus filas no por convicción, sino por desesperación", adujo Hillary Clinton. "Se les debe ofrecer una forma honorable de reconciliación y reintegración en una sociedad pacificada, si ellos desean abandonar la violencia, romper con Al Qaida y apoyar la Constitución", añadió. En Afganistán, la población manifiesta un creciente resentimiento hacia las tropas extranjeras y hacia la incapacidad de Karzai para mejorar la situación económica.