•   Tokio, Japón  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Con motivo de su 83 aniversario, la emperatriz japonesa Michiko lanzó un mensaje pacifista y a favor de la abolición de las armas nucleares, y ensalzó el valor de los "esfuerzos" en este sentido de los supervivientes a los ataques atómicos sobre Japón.

En un comunicado difundido por la Agencia de la Casa Imperial, la emperatriz alabó la concesión el pasado día 7 del Premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), y señaló la importancia de este reconocimiento para promover la desnuclearización.

"Creo que lo más significativo es que, gracias a los esfuerzos durante largos años de los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, el mundo parece haber finalmente prestado atención a lo inhumano de las armas atómicas y a las horripilantes consecuencias que tiene su uso", destacó la emperatriz.

La ICAN, organización no gubernamental radicada en Ginebra y con la que han colaborado "hibakushas" (supervivientes de los dos ataques nucleares contra Japón en agosto de 1945), fue premiada con el Nobel de la Paz por alertar de "las catastróficas consecuencias humanitarias" de las armas nucleares y por sus esfuerzos para lograr un tratado que los prohíba.

La emperatriz nipona también destacó que los sentimientos de los "hibakusha" "nunca se han dirigido hacia las represalias, puesto que eso sólo desencadenaría más lucha, sino hacia el deseo de un futuro pacífico".

Asimismo, se refirió a la "complicada" postura oficial del Gobierno de Japón en el movimiento internacional antinuclear, puesto que el país asiático depende en materia de Defensa de Estados Unidos y de su estrategia militar disuasoria basada en las armas atómicas.

Japón es uno de los países que no firmó el pionero Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares, aprobado el 7 de julio por 122 miembros de la ONU, una posición que fue criticada por los alcaldes de Hiroshima y Nagasaki, las dos ciudades sobre las que EEUU ejecutó los primeros ataques nucleares de la historia, además de por "hibakushas".

El acuerdo, que prohíbe el uso, la posesión o el despliegue de armas nucleares, tampoco ha sido suscrito por ninguna de las potencias nucleares reconocidas (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido), ni por muchos de sus aliados.

La emperatriz también se pronunció sobre el deseo de abdicar anunciado por el emperador Akihito, y se mostró "profundamente agradecida" por la aprobación el pasado junio en el Parlamento nipón de la ley que permitirá al ocupante del Trono de Crisantemo ceder el puesto a su hijo, el príncipe heredero Naruhito.

"Esto significa que Su Majestad, tras dedicarse durante tantos años a cumplir su papel como emperador y símbolo del Estado, podrá disponer de algunos días de calma y descanso", dijo la emperatriz, quien añadió que la noticia le proporciona "una inmensa sensación de alivio".