•   Sao Paulo, Brasil  |
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  • AFP

La muerte de varios monos por fiebre amarilla desató una onda de preocupación en Sao Paulo y en el área metropolitana de la ciudad más poblada de Brasil, llevando a miles de personas a los centros de salud para ser vacunados.

Desde el sábado, casi 30 unidades de salud están administrando las vacunas. Largas filas son visibles a las puertas de esos centros y sólo el martes más de 60.000 personas fueron atendidas, informó la secretaría municipal de Salud.

La administración del Estado de Sao Paulo afirma que cuenta con un millón y medio de dosis disponibles, estoque que podría ser reforzado.

La aparición de un mono muerto en un parque en el norte de la ciudad reforzó el martes los temores. El primer caso se registró el 9 de octubre, pero debido a la espera del diagnóstico el parque sólo fue cerrado al público el sábado 19. Otro parque, al noroeste de la capital, fue cerrado el martes.

Otros dos monos fueron encontrados muertos el martes en un condominio de Mairiporá, también en la Gran Sao Paulo, pero por causas aún no determinadas.

Los monos son solo "huéspedes" del virus, que luego se transmite a los humanos a partir de la picadura de mosquitos silvestres (Haemagogus y Sabethes).

La fiebre amarilla genera temperaturas altas, escalofríos, cansancio, dolor de cabeza y muscular y suele estar acompañada de náuseas y vómitos. Los casos agudos son raros y derivan en insuficiencia renal y hepática, ictericia (ojos y piel amarillentos) y hemorragias.

El alerta se produce mes y medio después de que el Ministerio de Salud declarara el fin de un brote de la fiebre amarilla -el mayor desde el inicio de los registros en 1980- que entre el 1º de diciembre de 2016 y el 1º de agosto de 2017 sumó 777 casos y 261 muertes. La mayoría de los casos se produjeron en Minas Gerais (sudeste).