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  • EFE

Aglomeraciones de millones de fieles, estampas y mucha devoción fueron un año más los protagonistas del día de la Virgen de Guadalupe, festividad que marcó cifras récord en México y que se mantuvo alejada de la política, pese al clima que vive el país ante la cercanía de los comicios de 2018.

Así lo experimentó César Daniel González, aspirante a senador independiente que, ya sea por convicción o por oportunismo, intentó plantar una carpa de recogida de firmas ante el recinto de la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México.

"Este es un espacio público, tengo derecho a estar aquí", reivindicaba mientras se amarraba a su carpa para impedir que un grupo de seis policías desmontaran el espacio propagandístico.

Sus argumentos no convencieron a Laura, una peregrina visiblemente indignada que reprochaba a gritos la politización de la fiesta: "A estos no les interesan los peregrinos, vienen aquí a hacer política y por eso traen sus playeras (camisetas)", repetía una y otra vez.

Este pequeño incidente no empañó una fiesta de devoción que volvió a batir récords de participación, con más de siete millones de personas que llegaron, muchos caminando, desde el resto de México y de otras partes del mundo para venerar a la virgen morena aparecida al indígena Juan Diego en 1531.

Las autoridades estimaron una presencia de 7,3 millones de feligreses, lo que superó ampliamente los 5,5 millones del año pasado, así como los 2 millones de musulmanes que peregrinaron a La Meca (Arabia Saudí) el pasado agosto.

Los alrededores de la Basílica amanecieron hoy con las caras de sueño de miles de feligreses que pasaron noche en la calle entre tiendas de campaña y cobijas.

Peregrinos acampan en la Basílica de Guadalupe para la conmemoración a la virgen morena en Ciudad de México.Isabel Santana caminó el lunes durante siete horas junto a su familia para poder presenciar el tradicional canto de "Las Mañanitas" que se dedica a la virgen en la medianoche de cada 12 de diciembre.

Posteriormente, la familia Santana logró encontrar un hueco entre las tiendas de campaña que poblaban la explanada de la Basílica para pasar la noche. "El cansancio nos impidió sentir el frío", explicó a Efe entre risas, bufandas y abrigos.

Los kilómetros andados también hacían mella en las piernas de algunos peregrinos que llegaban a la Basílica sin poder apoyar alguno de los dos pies en el suelo.

Pero si alguien simboliza el sacrificio en honor a la virgen morena son aquellos peregrinos que cada año recorren su camino arrastrando las rodillas ente sudor, lloros y gritos.

El premio a tanto esfuerzo es la contemplación de la imagen de la virgen, situada al centro de la Basílica, aunque no disponen de demasiado tiempo para pedirle milagros y tomarle fotos puesto que deben andar por una cinta mecánica que no permite dar marcha atrás.

Este fervor religioso representa un beneficio económico para los vendedores ambulantes, quienes venden en las zonas aledañas todo tipo de mercancías, que van desde imágenes de la virgen hasta rosarios, aunque también había quien repartía víveres entre los agotados peregrinos.

"Esta es nuestra manera de honrar a la virgen", contó un voluntario que en apenas diez minutos agotó todo el pan y bebida caliente que había traído para repartir de forma gratuita entre 200 feligreses.

Por su parte, Maribel, que regenta una tienda de recuerdos en la avenida que lleva al templo, contó que lo que más vende durante este día son rosarios y cuadros de la Guadalupe, y confesó que espera un aumento de los ingresos de un 120 % respecto a un día normal.

Aunque las peticiones más comunes para la virgen están relacionadas con la salud, un amplio despliegue de la Cruz Roja se encargó de dar atención a todas las personas que lo necesitaran.

Según datos de la delegación Gustavo Adolfo Madero, donde se ubica la Villa de la Basílica, 4.751 personas fueron atendidas con lesiones leves derivadas del cansancio y ocho feligreses fueron hospitalizados, aunque todos ellos ya fueron dados de alta.

La cara menos amable de la fiesta es quizás la cantidad de deshechos que dejan los millones de feligreses a su paso y que ha sido cifrada en 1.270 toneladas de botellas y plásticos que fueron retirados por más de 800 trabajadores de limpieza.

Sin embargo, la zona vivió momentos festivos amenizados con "La Guadalupana", el cántico oficioso de la festividad, así como canciones tradicionales interpretadas por bandas de peregrinos o bailes prehispánicos que recordaron que el 12 de diciembre es día para la Guadalupe y no para la política.