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  • EFE

El ministro brasileño de Salud, Ricardo Barros, presentó hoy una fábrica con la que el país doblará a partir de junio su actual producción de vacunas contra la fiebre amarilla, hasta 8 millones de dosis mensuales, en medio de un brote de la enfermedad que ha dejado 54 muertes en los últimos meses.

La planta ubicada en la ciudad de Embu das Artes, en el estado de Sao Paulo, pertenece a la farmacéutica privada Libbs, que se asoció con el estatal Instituto de Tecnología en Inmunobiológicos (Biomanguinhos), propietario de los derechos sobre el inmunizante, para poder aumentar la producción de una vacuna que Brasil exporta a diferentes países.

Barros inauguró la línea final de producción de la nueva planta de Libbs pero aclaró que, pese a que todos los equipos están listos, la fábrica sólo comenzará a distribuir la vacuna en junio, cuando reciba la licencia definitiva de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa).

"La fábrica ya está produciendo y recibiendo inspecciones de la Anvisa. Hizo las correcciones que le fueron solicitadas y, al final de marzo, está prevista una nueva inspección que puede liberar la producción definitiva. Si eso ocurre, en junio ya estará comercializando sus dosis", afirmó.

Varias personas han muerto en Brasil a causa de la fiebre amarilla. Foto. Referencial / Archivo / END.​Brasil produce actualmente en las plantas de Biomanguinhos, en Río de Janeiro, cuatro millones de dosis mensuales de la vacuna, gran parte de la cuales es exportada para reforzar los inventarios estratégicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Exportamos a la OMS cerca de un millón de dosis por año. La producción es para garantizar el abastecimiento interno. Si la demanda se reduce, usaremos la planta de Biomanguinhos para producir otras vacunas", afirmó.

Ante la necesidad de inmunizar a gran parte de la población para protegerla del nuevo brote de fiebre amarilla y los bajos inventarios nacionales de la vacuna, el Ministerio inició hoy una campaña para ofrecer el inmunizante de forma fraccionada en los estados de Sao Paulo y Río de Janeiro, dos de los más afectados.

La campaña se propone inmunizar a 18 millones de personas en ambos estados con la vacuna fraccionada (una dosis es dividida entre cuatro o cinco pacientes), que es igual de efectiva que la entera pero obliga al paciente a volver a inmunizarse en ocho años.

Barros agregó que la estrategia de distribuir la vacuna fraccionada puede ser revisada cuando el país cuente con el doble de la producción del inmunizante.

Aunque la autoridades sanitarias brasileñas insisten en asegurar que no existe un brote de fiebre amarilla, las muertes saltaron de 20 a 53 en la última semana, y el número de casos de contagio subió a 130, según los últimos datos del Ministerio de Salud.

Los estados más afectados son Minas Gerais, con 24 muertes, Sao Paulo con 21, y Río de Janeiro con 8.

Los números del Ministerio fueron actualizados a partir de los informes enviados por todas las secretarías regionales de Salud, pero son inferiores a los divulgados individualmente por los estados.

Según su último boletín, Sao Paulo, el estado más poblado y rico de Brasil, había registrado hasta el pasado viernes 36 muertes por fiebre amarilla; Minas Gerais contabilizaba 25 y Río de Janeiro ocho.

De acuerdo con los boletines regionales, el número de muertes tan sólo en estos tres estados ya llega a 69, por encima de las 53 contabilizados por el Ministerio en todo el país.

En todos los casos hasta ahora, la variedad de fiebre amarilla detectada es la del tipo silvestre, transmitida por mosquitos de las especies Haemagogus y Sabethes, presentes en zonas boscosas.

Desde 1942, Brasil no registra casos de la fiebre amarilla de tipo urbano, que es transmitida por el mosquito Aedes aegypti, el vector del dengue, el zika y el chikunguña, tres virus que en los últimos años han castigado con fuerza al país.