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AFP
Los presidentes de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur) celebraron ayer un encuentro cara a cara “cordial”, “útil” y “franco” con el mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, al que pidieron que sus buenas intenciones se traduzcan en acciones concretas.

“Estuvo espléndida. Ha habido una muy buena intención entre todos los presidentes (...) de tener una relación de respeto”, dijo la presidenta chilena Michelle Bachelet.

El encuentro, que duró una hora y media, de Obama con los mandatarios sudamericanos, fue el primero desde que asumió la Presidencia de EU, y se celebró al margen de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.

“La reunión fue muy buena y muy positiva. Hubo una excelente disposición de todos los presidentes para (...) que todos los países del continente podamos construir mejores destinos para nuestros ciudadanos”, agregó Bachelet, quien ostenta en este momento la presidencia de la Unasur.

Por su parte, la mandataria de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se congratuló por la cordialidad que acompañó al encuentro multilateral, pero reparó en la necesidad de que haya resultados que mejoren las relaciones de Washington con los países de la región. “Espero que estas actitudes e intenciones puedan traducirse en políticas y resultados concretos”, manifestó.

“Cada uno de los presidentes y presidentas pudimos expresar lo que pensamos de estas décadas de relación tan traumática entre Estados Unidos y el resto de la región. Hemos hablado sin estridencias, sin adjetivaciones, sin calificativos”, agregó la mandataria argentina.

Chávez y su regalo a Obama

El clima de distensión reinante permitió incluso que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le regalara a su homólogo estadounidense el libro “Las venas abiertas de América Latina”, en inglés y con la dedicatoria: “Para Obama con afecto”.

“Siento gran optimismo y la mejor de las buenas voluntades de avanzar, hemos comenzado con buen pie”, se felicitó Chávez, uno de los mandatarios latinoamericanos más críticos hacia Estados Unidos, al que se refiere a menudo como “el imperio”. “Es hora de que tengamos el verdadero inicio de una nueva historia, de que haya equilibrio, de que se acaben los mecanismos de dominación”, agregó.

En la misma línea, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, consideró que el encuentro puede marcar “una nueva era de relación entre el sur y Estados Unidos”, y reconoció que en el gobierno norteamericano “existe la mejor predisposición” para “construir relaciones de mucho respeto e igualdad”. Sin embargo, acotó que todavía no se han producido cambios concretos en la política exterior estadounidense, sobre todo respecto a Cuba. “Estamos hablando del embargo más grande de la humanidad”, agregó.

“Obama tiene la obligación de reparar un daño político y económico causado a Cuba”, corroboró el mandatario boliviano Evo Morales.

Según el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, todos los líderes del bloque subrayaron que hay “necesidad de integrar a Cuba en estas cumbres”. “Obama quedó en estudiar los planteamientos y subrayó de nuevo su disposición de hablar con el gobierno cubano”, explicó.

Para el canciller brasileño Celso Amorim, un avance en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos es el gesto que todos los países latinoamericanos y caribeños esperan en este momento.

“Ahora, en lugar de ver cuáles serán los próximos pasos, tiene que haber un diálogo directo. No nos compete a nosotros decir cómo debe ser ese diálogo, pero creo que existe la apertura necesaria para que se lleve a cabo, y yo percibo que las cosas van a cambiar en esa dirección”, opinó.