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  • EFE

Las innovaciones tecnológicas apuntan al cuidado y prevención de la salud, pero se han enfrentado al temor de los médicos de ser reemplazados y la incertidumbre de su eficacia por parte de las instituciones del sector, dijo hoy un especialista.

Kevin Harris, gerente de la empresa CureMetrix, señaló durante el Digital Health Forum México que avances como la inteligencia artificial (IA) pretenden ser una herramienta para combatir las enfermedades de manera más rápida y eficiente, pero "los doctores todavía no confían en las nuevas tecnologías".

Como ejemplo, está el cáncer de mama, una enfermedad que hasta hoy solo puede detectarse a través de una mastografía, las cuales en el 95 % de los casos pueden dar falsos positivos debido a la imprecisión en los diagnósticos.

"Esto en muchas ocasiones lleva a biopsias innecesarias, además de un diagnóstico tardío, cuando sabemos que cuando el cáncer es detectado a tiempo puede tener una posibilidad de curación de un 95 %", aseveró.

En México, además, dijo que el personal especializado para la detección de este padecimiento es insuficiente, pues se estima que únicamente existen 350 doctores especializados y, anualmente, se realizan solamente dos millones de mastografías.

Explicó que su empresa ha desarrollado un software llamado cmTriage, basado en la inteligencia artificial, que analiza imágenes de mamogramas con algoritmos, originalmente creados para la NASA con el fin de detectar anomalías en imágenes del espacio.

Así, cuando la mujer se somete a la mastografía, la imagen se envía a un servidor que decodifica la información, la cual es enviada al hospital, y con ello el doctor puede hacer una interpretación más certera del problema.

El programa no solo marca una anomalía, sino también dice dónde está exactamente y le da un puntaje que ayuda al médico a saber la severidad del cáncer que se presenta.

"El software le da información al doctor para hacerle tomar una mejor decisión, para que evite hacer una biopsia por la sospecha de cáncer, pues estas son negativas, invasivas, dolorosas y costosas", refirió.

Aseguró que esta tecnología ayuda a detectar de manera más precisa cualquier anormalidad que encuentre en las mamografías.

"Queríamos arreglar algo que necesitaba arreglarse. Cuando el médico analiza un mamograma, no puede ver más allá, por lo que el software tiene una mayor sensibilidad y consistencia, lo que ayuda a tener mejores resultados", aseveró.

El único problema, reiteró, es que aunque los doctores están ávidos de tener herramientas que les ayuden a mejorar los diagnósticos, aún tienen miedo de ser reemplazados, mientras que las instituciones de salud desconfían de que los datos puedan ser totalmente certeros.

Sin embargo, consideró que esta situación cambiará en los próximos años.

"El gasto en salud de cada país en el mundo es enorme, porque gastan en la curación de enfermedades en lugar de prevenir. Además, no hay suficientes médicos para cuidar a todas las personas, por lo que veo un potencial enorme para la entrada de nuevas tecnologías" en el sector, dijo.

Por último, expresó que las pruebas genéticas, la inteligencia artificial y los modelos predictivos son la clave para que esto cambie, pues "darán las pautas para mejorar la salud en todo el mundo".