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  • EFE

Un porcentaje de las personas que salen de la pobreza en los países en desarrollo terminan cayendo nuevamente en ella, una salida temporal que organizaciones y expertos intentan alargar hasta que se vuelva definitiva.

Según la ONU, desde 1990 la transformación rural ha sacado de la pobreza a unos 750 millones de personas en el campo, un dato positivo empañado por los 836 millones de individuos que aún viven en condiciones de extrema pobreza, tres cuartas partes en las zonas rurales.

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El Instituto de Desarrollo de Ultramar (ODI) lleva años investigando, no solo a los que quedan excluidos de todo progreso, sino también a aquellos que retroceden tras haberse librado por un tiempo de esa condena.

Un reciente estudio reveló que en países como Kenia o Tanzania parte de la población rural que salió de la pobreza ha vuelto a sufrirla entre 8 y 10 años después.

El hambre afecta principalmente a los niños. Foto: Archivo / END.Solo unos pocos, entre el 5 y el 12 % de las muestras analizadas, pudieron dejarla atrás sin contratiempos.

En Uganda, donde la pobreza descendió con fuerza desde 1992 por el auge económico y el fin del conflicto, las encuestas nacionales indican que entre 2005 y 2011 el 9 % de todos los hogares recayeron en la escasez después de una "escapada transitoria".

Un pasaje por el que discurren muchos cuyos ingresos se sitúan precariamente por encima de la línea de pobreza, lo justo para satisfacer sus necesidades básicas.

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Hasta 15 millones de ugandeses se encontraban en una situación tan vulnerable que, sin ser pobres, podían volver a serlo al verse afectados por una sequía o una enfermedad, según datos recogidos por el informe.

"Tener una cabra o vaca te protege, siempre puedes venderlas. De lo contrario, tienes un problema porque para ir al hospital o pagar una factura debes pedir prestado", asegura a Efe el experto del ODI Andrew Shepherd, que añade que, con una buena cobertura de seguros de salud, las personas necesitan menos activos para ser resilientes.

En su opinión, la cooperación al desarrollo debería apoyar los esfuerzos de los países para desarrollar mecanismos de seguros y sistemas nacionales de protección (como la seguridad social, las pensiones o los subsidios de desempleo).

Los sistemas informales de ahorro, los microcréditos o las cooperativas para lograr mejor financiación pueden también sostener la salida de la pobreza, al igual que las inversiones agrícolas procedentes de las remesas de emigrantes.

El ODI ha ampliado el estudio del fenómeno, de múltiples dimensiones, a una docena de países para entenderlo en diferentes contextos porque no siempre la receta del crecimiento económico "desde arriba", promovida para la inversión privada a gran escala, basta para que la población acumule activos.

"Los gobiernos tienen que crear condiciones para que quienes tienen ingresos bajos y medios puedan intercambiar bienes y servicios, competir en los mercados y recibir apoyo del sistema financiero", comenta Shepherd.

Así se explica el interés en fomentar "desde abajo" la agricultura de los pequeños agricultores con vistas a diversificar las actividades rurales y dinamizar las economías locales.

Para el especialista de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Benjamin Davis, la reducción de la pobreza "no es el final de la historia".

"Es un proceso no lineal en el que la gente sigue siendo vulnerable por la naturaleza de sus medios de vida", por lo que se necesita vincular la protección social a esos medios para que sean sostenibles y facilitar el acceso a los instrumentos que ayuden a mitigar los riesgos, sostiene.

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La experta del Fondo Internacional de Desarrollo Internacional (FIDA) Constanza di Nuccio coincide en que "no se sale de la pobreza de un año para otro".

Por eso su agencia suele capacitar a los beneficiarios y transferirles capital, herramientas y servicios financieros en proyectos que duran una media de seis años y deben ser evaluados.

"No es solo que la gente acceda a los créditos, sino que pueda hacer el mejor uso de ellos", destaca Di Nuccio ante el reto de erradicar la pobreza para 2030, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados a nivel global.