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  • EFE

Cerca de 200 países reunidos en Bonn, sede de la conferencia del clima de la ONU, cerraron sin éxito este jueves sus negociaciones para avanzar en la aplicación del Acuerdo de París de 2015, lo que obligó a prever una ronda suplementaria en septiembre.

El Acuerdo de París tiene como objetivo mantener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de los 2ºC respecto a la era preindustrial.

Para alcanzar ese objetivo hay complejos aspectos, como las reglas de control mutuo, la financiación y la distribución de responsabilidades entre los países del Norte, históricamente los más contaminadores, y los del Sur, entre los que destacan los emergentes, actualmente los mayores emisores de CO2.

Buena parte de esas discusiones deberían ser zanjadas de aquí a diciembre, cuando tendrá lugar la 24º Conferencia del clima de la ONU (COP24) en Katowice (Polonia.

Tras once días de lentas negociaciones en Bonn "no hemos estado a la altura de lo que se esperaba" comentó la negociadora de la UE, Elina Bardram.

"Estamos decepcionados" añadió el etíope Gebru Jember Endalew, que en nombre del grupo de países menos avanzados criticó "la ausencia de un sentimiento de urgencia" ante los efectos del cambio climático.

La presidencia actual de las negociaciones, en manos de Fiyi, anunció una ronda negociadora para septiembre en Bangkok.

"Tenemos que mejorar el ritmo para llegar a una conclusión positiva en Katowice", explicó la responsable de la ONU para el clima, Patricia Espinosa.

Uno de los puntos principales de discordia es el compromiso de los países desarrollados para aumentar de aquí a 2020 su apoyo a las políticas medioambientales de los países más pobres hasta los 100.000 millones de dólares anuales.

"El silencio que pesa sobre el tema del dinero provoca el temor entre los países pobres de que sus socios más ricos no sean sinceros sobre sus promesas" advirtió este jueves Mohamed Adow, de la ONG Christian Aid.