•   Roma, Italia  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Isótopos para mejorar la fertilidad del suelo, rayos X para producir mutaciones en los cultivos o marcadores moleculares son algunas de las técnicas nucleares que cada vez se aplican más para mejorar la agricultura de los países en desarrollo.

Así lo explicó hoy en un acto en Roma Lee Heng, jefa del programa para la gestión de suelos y agua de la división mixta de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

 Lea: Llevar los insumos agrícolas a tiempo, el gran reto ante la crisis

Este equipo especializado coordina proyectos de investigación en todo el mundo sobre el empleo de la energía atómica en la agricultura y la alimentación, incluyendo aspectos como la lucha contra las plagas, la contaminación y la conservación de los alimentos.

Heng destacó el potencial de un isótopo estable, el nitrógeno-15, para determinar la cantidad de abono absorbida por las plantas y la que se pierde en el ambiente. Foto: Archivo / END.Heng destacó el potencial de un isótopo estable, el nitrógeno-15, para determinar la cantidad de abono absorbida por las plantas y la que se pierde en el ambiente.

"En África muchos agricultores no tienen medios para comprar fertilizantes y dependen mucho de las legumbres para fijar el nitrógeno en el suelo" y aumentar su fertilidad, por lo que se pueden beneficiar de ese tipo de técnicas, sostuvo la experta.

 Lea más: Gobierno salvadoreño invirtió más de 111 millones en agricultura desde 2014

También mencionó otros isótopos como el carbono-13, con el que estudiar la degradación de la tierra y la tolerancia de las plantas a la sequía y la salinidad, o el oxígeno-18, que permite separar la evaporación y la transpiración de los cultivos para saber la cantidad de agua que se pierde.

Con las nuevas técnicas, Heng señaló que están ayudando a Birmania a medir la calidad del agua del lago Inle, expuesto al vertido de pesticidas y sustancias tóxicas de la industria, mientras que en Marruecos han llevado a cabo un estudio para medir la erosión del suelo a partir de sus sedimentos.

Otro especialista de la misma división, Ljupcho Jankuloski, remarcó el uso controlado de irradiación que origina una serie de mutaciones en las plantas y las vuelve más resistentes ante factores ambientales adversos.

Además, dijo que desde hace años están trabajando para "cambiar los protocolos de manera que se puedan validar y desarrollar en laboratorios de países en desarrollo" técnicas como los marcadores moleculares para analizar, por ejemplo, la genética del trigo, el café, el plátano, el arroz o el sorgo frente a las enfermedades.

 Además: Feria prevé mover 656 millones de dólares en negocios agrícolas en Brasil

Jankuloski apuntó que están centrado en el mejoramiento de los cultivos y su gestión en contextos de sequía, salinidad, inundaciones y otras emergencias.

Entre los países, desde 2012 Vietnam ha desarrollado siete variedades de arroz adaptadas al clima y obtenidas por mutaciones inducidas que usan unos 100.000 agricultores, mientras que en Pakistán se han creado en los últimos 14 años nuevas variedades de algodón resistentes a la falta de agua que representan hasta un 25 % de las tres millones de hectáreas dedicadas a ese cultivo.

La FAO y la OIEA fomentan igualmente la técnica del insecto estéril, que consiste en criar millones de insectos machos esterilizados mediante radiación para dispersarlos en zonas afectadas donde se aparean con las hembras sin lograr descendencia con vistas a combatir plagas como la mosca tsetsé o la de la fruta.