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El zoológico de La Paz, actualmente abocado a la custodia animal, busca convertirse en el pionero en el país en la conservación de especies y aportar ejemplares a las poblaciones de fauna amenazada de Bolivia, tras haber celebrado sus 25 años.

El zoo paceño, que este pasado 21 de septiembre cumplía su cuarto de siglo, lleva el nombre del austríaco Vesty Pakos, un apasionado por los animales que llegó a Bolivia en 1951 junto a sus padres antes de cumplir los 4 años, escapando de la Segunda Guerra Mundial.

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Pakos fue el gestor para que el recinto de animales tenga un espacio propio y se traslade, en los años 90 del siglo pasado, del centro de la ciudad a la zona de Mallasa a las afueras, situada a 3.250 metros de altitud.

Puma andino en el Zoológico Municipal Vesty Pakos Sofro, en La Paz. EFE/END.

Andrea Morales, actual administradora del parque, contó que la historia del zoológico nace de "una colección de animales" rescatados del antiguo vivero municipal. "La gente que visitaba el vivero - en la década de 1940 - veía que era un buen lugar para dejar algún animalito", relató Morales, y fue así que se formó "una pequeña colección".

Con el paso de los años se acondicionaron algunas jaulas y hasta que llegaron a habitar en él leones, monos, loros y algún que otro animal exótico, en un espacio en el que únicamente las rejas eran las que separaban al animal del visitante.

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Así fue como surgió la idea de trasladar a los animales a un lugar "que fuera más apto", durante la gestión del alcalde Julio Mantilla en 1993. Morales señaló que inicialmente el objetivo del zoológico, como la mayoría de los recintos de ese tipo en el mundo, "ha sido de exhibición" de animales, hasta que luego fue el de investigación hasta considerarlos como "reservorios de genes".

Pareja de cóndores en el Zoológico Municipal Vesty Pakos Sofro, en La Paz. EFE/END.

La funcionaria indicó que en 2017 lograron reproducir una pareja de cóndores y el resultado fue el nacimiento de un ejemplar hembra llamada Illimani, como el nevado de tres cúspides que caracteriza a La Paz.

Actualmente el ave ha conseguido un gran tamaño y momentáneamente habita un gran espacio junto a su padres, hasta que llegue el momento de liberarla, explicó Morales.

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También en 2017 nacieron catorce flamencos como consecuencia de un operativo de rescate de huevos de la especie en una región del sudoeste del país, motivo de orgullo del zoo Vesty Pakos.

"Queremos ser pioneros en poder hacer conservación de fauna silvestre (...), poder hacer que este zoológico aporte con animales a las poblaciones de fauna silvestre", enfatizó Morales.

Águila arpía en el Zoológico Municipal Vesty Pakos Sofro, en La Paz. EFE/END.

Al respecto, aseguró que el zoológico de La Paz es "de los pocos centros de custodia" en Bolivia que cuenta con un equipo de profesionales dedicados a cuidar a las 73 especies y más de 500 animales que acoge, rescatados del tráfico ilegal de fauna silvestre.

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Justamente, producto de ese trabajo fue la recuperación que tuvieron el oso Ajayu, que en aimara significa alma, y una mono araña Yana, término que en quechua alude al color negro, un rasgo típico de esa especie.

"El oso llegó con un ojo muerto y el otro a punto de perderse y con una fractura en la mandíbula", relató Morales. Ajayu ahora vive en una reserva natural y tras su recuperación paso de pesar 30 kilos a los 90.

Pareja de flamencos en el Zoológico Municipal Vesty Pakos Sofro, en La Paz. EFE/END.

Mientras que Yana llegó con heridas de perdigones, por lo que se la tuvo que operar y actualmente se trabaja en su comportamiento para que pueda relacionarse con los de su especie y aceptar a los humanos. Ambas historias son simbólicas, aunque no las únicas.

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También está el caso de un ciervo que vivía maniatado, "como vaca", en una población cercana al lago Titicaca, al que se le diagnosticó "hígado graso" por la alimentación que recibía, contó Morales.

Mono araña en el Zoológico Municipal Vesty Pakos Sofro, en La Paz. EFE/END.

Entre los voluntarios del zoo se recuerda la historia de un oso melero, similar al hormiguero, que se contagió de moquillo por vivir entre perros.

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La administradora del espacio consideró que la tendencia en los zoológicos en la actualidad "es tratar de imitar el ambiente natural del animal", para cuidar su comodidad y conseguir su recuperación cuando están enfermos o fueron objeto de alguna agresión.

Aunque en el Vesty Pakos han habitado animales exóticos, el carácter actual que busca adquirir es de protección de la fauna andina, además de hacer que la población conozca y proteja a los animales característicos de Bolivia.