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  • EFE

Los famosos blocos, comparsas que desfilan por las calles de todo Brasil durante el carnaval y que atraen a millones de personas dispuestas a festejar, estuvieron marcados este año por un grito feminista que se repetía en la mayoría de las fiestas, especialmente en Río de Janeiro.

Varios de los blocos de Río de Janeiro pararon la música en mitad de su espectáculo en el carnaval que concluyó oficialmente el martes pero que las comparsas insisten en extender hasta este miércoles para recordar a los presentes la importancia de actuar en contra de las situaciones de asedio y discriminación contra la mujer.

Fue un grito contra el tradicional machismo durante el carnaval, período en que se incrementa el abuso sexual contra las mujeres, muchas de las cuales son acosadas o sufren agresiones.

"Estén atentos los machistas. América Latina va a ser toda feminista", fue uno de los lemas más coreados y apoyados en algunos blocos de la ciudad, cuyo carnaval es uno de los que más turistas atrae en todo el mundo.

Este miércoles, como despedida del carnaval desfiló la comparsa de "Mulheres Rodadas" (mujeres con experiencia sexual), el primer bloco feminista de Río de Janeiro y que nació precisamente de un eslogan machista que rezaba "eu não mereço uma mulher rodada" ("yo no merezco una mujer que haya tenido muchas relaciones sexuales").

Además de los coros contra el machismo, fue común en las comparsas de este año ver a las mujeres con tatuajes temporales sobre sus cuerpos en los que se leía el lema "não é não" (no es no) o pendientes enormes con el símbolo feminista. Algunas de ellas portaban silbatos, para, según explicaban a Efe, poder pedir ayuda si alguna se veía en una situación de riesgo o peligro.

En el bloco Amigos da onça, que desfiló el sábado de carnaval y fue uno de los primeros en dar inicio a las fiestas, había una carpa rosa que contaba con una psicóloga y una asistente jurídica y cuyo cometido era atender a las mujeres que sufriesen una situación de abuso y machismo.

Junto al espectacular despliegue de disfraces, purpurina, música y alegría del carnaval, la losa del machismo insiste en empañar las fiestas.

Miles de blocos salieron hoy a las calles de todo Brasil en el último día de carnaval.

Se veía como algo normal que los hombres besasen a las mujeres a la fuerza en los desfiles, propinando empujones o tirones de pelo, y entendiéndolo como una consecuencia más de la locura del carnaval.

El de este año, sin embargo, es el primer carnaval en el que el acoso sexual es considerado un delito, gracias a un proyecto aprobado el 8 de marzo del año pasado por la Cámara de Diputados de Brasil gracias a una iniciativa de la diputada centro-derechista Laura Carneiro.

La nueva ley, que autoridades de algunas ciudades se dijeron dispuestas a hacer cumplir a rajatabla en las fiestas de este año, prevé para el infractor una pena de entre uno y cinco años de prisión.

En Brasil, según estudios oficiales, las mujeres siguen siendo las principales víctimas de las violaciones (el 85,3 % del total), amenazas (65,4 %), lesiones corporales dolosas (63,8 %), asedio sexual (93,3 %) y ofensas al pudor (91 %).

La mayoría de los crímenes contra mujeres son cometidos por personas próximas a la víctima, ya sea la pareja, familiares, excompañeros, amigos o vecinos. Brasil es el quinto país del mundo con una mayor tasa de feminicidios, apenas superada por El Salvador, Colombia, Guatemala y Rusia.

En 2006 se aprobó la ley conocida como Maria de Penha, que endureció los castigos para los culpables de violencia doméstica. En 2015, el Congreso brasileño aprobó tipificar como crimen hediondo los feminicidios.