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  • EFE

La gran mayoría de los ríos en Brasil presenta algún tipo de contaminación (74.5%), solo el 6.5% cuenta con agua de buena calidad y en ninguno de ellos la tiene óptimas condiciones, según estudio revelado este viernes, Día Mundial del Agua, por la Fundación SOS Mata Atlántica.

Sea por los daños generados por desastres, como el colapso en enero de una presa que almacenaba residuos minerales de un complejo de la compañía Vale en el municipio de Brumadinho, por la deforestación o por la falta de planificación, los ríos de Brasil están siendo "condenados" por la falta de gobernabilidad, según el informe.

De los 278 puntos de recolección de agua monitoreados en el estudio, el 74.5 % registró una calidad media o regular de sus aguas por presentar algún tipo de contaminación.

El 17.6 % de los ríos analizados registró malas condiciones en sus aguas y en el 1.4 % la calidad fue pésima, lo que supone que las aguas de 53 ríos son consideradas como "impropias" para su consumo "por la contaminación y la precaria condición ambiental de sus cuencas hidrográficas".

"Ríos y aguas contaminadas son reflejo de la ausencia de instrumentos eficaces de planificación, gestión y gobernabilidad. Reflejan la falta de saneamiento ambiental y la falta de respeto a los derechos humanos", afirma Cesar Pegoraro, biólogo y educador ambiental de la ONG, citado en el informe.

A pesar de algunos avances "poco significativos" en la gestión del agua de los ríos en Brasil, donde se presentó alguna mejoría en los índices considerados "regulares" (78% en 2018 y 75.4% en 2019) y "malos" (17.4% en 2018 y 16.9% en 2019), la preocupación se da por el crecimiento de las condiciones calificadas como "pésimas", que pasaron de cero, el año pasado, a tres en este año.

Entre las principales alertas de la organización, está el hecho de que el río San Francisco, uno de los principales del país, que pasa por cinco estados y por 521 municipios de Brasil, ya está contaminado por los desechos que fueron vertidos en sus aguas por la tragedia de Brumadinho.

"De los 12 puntos analizados por la organización, 9 estaban con condición mala y 3 con regular", señala el estudio.

La situación se repite en otros grandes ríos brasileños, como el Tietê y el Iguazú, que son afectados por "los múltiples usos desordenados que sufren a lo largo de su curso" y que repercuten directamente en la calidad de sus aguas.

Por eso la Fundación hace un llamado para que los gobiernos nacional y municipales tomen cartas en el asunto e implementen la Política Nacional de Recursos Hídricos en todo el país para mejorar la calidad de los ríos de Brasil.

En la metodología desarrollada por la Fundación para el estudio, se hicieron 2,066 análisis con base en indicadores internacionales que integran el Índice de Calidad del Agua (IQA), compuesto por 16 parámetros físicos, químicos y biológicos.