•   San José, Costa Rica  |
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  • ACAN-EFE

Costa Rica expone mediante piezas arqueológicas de piedra, cerámica, jade y oro las creencias animistas de su cultura precolombina que enaltecen el poder de la naturaleza para conducir las almas humanas al más allá.

El Museo de Jade de Costa Rica, por medio de la muestra "Naturaleza y ritualidad en los pueblos precolombinos", destaca esa relación simbólica con el entorno ambiental que se ve reflejada en la mitología y manifestaciones culturales de los pueblos precolombinos.

Una selección de piezas precolombinas, que datan desde el año 300 d.C., con formas de lagartos, jaguares, búhos, murciélagos o de águilas arpías, actualmente en peligro de extinción, revelan el rol de las creencias ligadas a diversos mitos, leyendas, el chamanismo, la muerte o el origen del mundo.


Estas creencias "animistas" quedaron plasmadas en representaciones de espíritus auxiliares con forma de animales que asistían al líder espiritual (el chamán).

La arqueóloga y curadora de la exposición, Virginia Novoa, explicó a Efe que la cultura precolombina tenía la práctica funeraria de poner a los cuerpos a descarnar, entonces "llegaban aves de rapiña -zopilotes o algún tipo de gavilán- y eso significaba que cuando alguien muere las aves ayudarían a transportar el alma al más allá, al inframundo".

Ese trabajo se llama "Psicopompo", que viene del griego psychopompós, que se compone de "psyche" (alma), y "pompós" (el que conduce o guía).

¿A dónde van las almas cuando las personas mueren? / Imagen referecnial
El proceso es liderado por el chamán, quien tiene esa capacidad de transformarse y de mediar con el mundo espiritual y el mundo terrenal.

"El animismo es darle alma a algo que no tiene, es decir, como una filosofía donde se aplica el alma. Por ejemplo, un ave, va a ser un espíritu protector y cuando alguien nacía podían incluso asignarle un espíritu protector y este animal va a ser el que lo va a proteger todo el tiempo y eso sucedía en todas las culturas de América", destacó Novoa, quien trabajó junto con los arqueólogos Priscilla Molina y Wilson Valerio.


En la época, los pobladores crearon artículos de algunos animales que portan cabezas o cuerpos representando rituales de guerras y funerarios. También existen figuras antropomorfas asociadas al sacrificio o relacionados con asuntos bélicos y rituales de las cabezas trofeo.

En la muestra se puede observar un jarrón con cuerpos atados y descarnados adosados a los soportes y sobre ellos se encuentran posadas aves carroñeras semejando las creencias.

Además, de un búho en piedra cargando una cabeza humana como trofeo, una vasija con figura de jaguar y una cabeza humana entre sus fauces, así como un metate de panel colgante con aves en los soportes y chamanes bajo el plato, entre muchas otras.


La muestra explica que los grupos humanos precolombinos se adaptaron a los diferentes ecosistemas del territorio de Costa Rica, los cuales son destacados en la obra como el bosque tropical seco, el páramo, el bosque tropical húmero, el manglar, el bosque nuboso o el arrecife coralino.

De ahí surgieron las distintas representaciones que se pueden observar como un sonajero con forma de venado, un colgante de jade con forma de felino, una vasijas con ranas.

Así como colgantes de oro en forma de rana o de mariposa, murciélagos de oro o colibríes de jade, y algunas representaciones bicéfalas (de doble figura) con dos cabezas o dos cuerpos que significan lo masculino y lo femenino, lo malo y lo bueno, el mundo y el inframundo.

Según las experta, muchos de los mitos y cosmovisiones del origen del mundo se relacionan a la naturaleza, y la riqueza natural que tiene Costa Rica permitió una interacción entre las poblaciones antiguas y su entorno, por lo que se estableció un equilibrio cultural y de supervivencia.

"Ellos se asentaron y podemos ver los sitios arqueológicos en varias partes del país. Ellos utilizaban los recursos de forma sostenible, porque podemos ver la tala, la corta y la quema para cultivar, pero cuando se agotaba el suelo, ellos se trasladaban e iban rotando, es una forma de sostenibilidad", manifestó Novoa.

La exposición, que estará abierta al público hasta el 16 de junio, surge como una iniciativa entre el Museo del Jade, los Museos del Banco Central y el Museo Nacional de Costa Rica.