• Kampala, Uganda |
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  • AFP

Cuando la ugandesa Leah Namugerwa cumplió 15 años, el mes pasado, en lugar de una fiesta de cumpleaños quiso plantar 200 árboles, en un intento de llamar la atención sobre los daños medioambientales en su país.

Namugerwa, quien se salta algunas clases para llevar a cabo protestas y pronunciar discursos en capitales de la región en defensa de las acciones para salvar el planeta, pertenece a la generación de jóvenes inspirados por la activista medioambiental sueca Greta Thunberg.

"Si los adultos no están dispuestos a asumir el liderazgo, yo y otros niños como yo los guiaremos. ¿Por qué me voy a quedar mirando mientras se producen injusticias medioambientales delante de mis ojos?, dijo Namugerwa la semana pasada en Kigali, capital de Ruanda, haciendo que la audiencia se pusiera de pie para ovacionarla por su discurso sobre la emergencia climática.

De vuelta en Kampala, explicó a la AFP que lo que la inspiró a hacer huelgas escolares cada semana fue el darse cuenta de la "inacción" de su gobierno en materia medioambiental, así como las protestas de Thunberg a las puertas del Parlamento sueco, origen del movimiento mundial de jóvenes a favor del clima.

Namugerwa fue una de los activistas de Fridays for Future (Viernes por el Futuro) galardonados esta semana con la máxima distinción en derechos humanos de Amnistía Internacional.

Con su campaña, presionó al gobierno ugandés para que implemente una prohibición de las bolsas de plástico que invaden el país, y dio la voz de alarma sobre la deforestación masiva y sobre las prolongadas sequías e inundaciones atribuidas al cambio climático.

"Lo que me hizo concienciarme e involucrarme en esta campaña fue el cambio climático y sus efectos en nuestras vidas. Por ejemplo, hemos sufrido unas temperaturas más altas que nunca antes, vivimos inundaciones [...] y hay enfermedades propagándose", manifestó.

Los jóvenes "tenemos que alzar la voz. Si no lo hacemos, nuestro futuro no está garantizado. Los líderes actuales ya no estarán, pero nosotros sí estaremos aquí y sufriremos las consecuencias de su inacción", consideró.

Un peligro real

La primera vez que Namugerwa realizó una protesta reclamando acciones por el clima lo hizo sola, un viernes de febrero, en los alrededores de Kampala.

"Yo sentía que estaba haciendo lo correcto y que iba por el buen camino, pero a la mayoría de la gente, incluidos miembros de mi familia, les parecía algo raro. Mientras sostenía mi pancarta, me miraban sacudiendo la cabeza, mostrando recelo", recuerda.

Ahora, un grupo de adolescentes faltan a la escuela cada semana para unirse a sus huelgas de los viernes.

"Algunas personas me critican. Dicen que a esta edad, los viernes debería estar en clase, y no en la calle haciendo huelga. Lo bueno es que mis padres me apoyan y me animan".

Namugerwa, quien este viernes participará en las manifestaciones en defensa del clima organizadas a nivel mundial, dice que se siente alentada por el creciente interés en cuestiones medioambientales en Uganda.

"A los temas sobre cambio climático no se les da la prioridad que merecen [...] pero, con nuestra campaña, se está atendiendo el debate", considera.

Jerome Mukasa, otro activista, de 15 años, que se unió a las huelgas de Namugerwa, cree que esta abrió los ojos de los jóvenes ugandeses sobre las crisis medioambientales en su país.

"Antes, a algunos no nos resultaba claro el mensaje sobre clima y medioambiente, pero Leah nos lo simplificó, [explicó] que es real y un peligro para todos nosotros", afirmó.